En un pasaje del texto "Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo" escrito en 1972, desde su exilio en Madrid, el General Juan Domingo Perón dirigía unas palabras al Secretario General de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim, convencido de que las Naciones Unidas deberían constituir el eje de cualquier acción internacional conjunta en el campo de la Protección de la Naturaleza.
En la misma Perón hacía mención a los graves problemas que en ese momento de la historia acosaban a la humanidad y por ejemplo, expresaba: "Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobrestimación de la tecnología. Es necesario revertir de inmediato la dirección de esa marcha, a través de una acción mancomunada internacional".
Treinta y siete años después y lejos de cualquier orientación política debemos reconocer como actual y urgente ses mensaje.
Lejos de cualquier ideología política, debemos reconocer que el contexto mundial en cuanto a la contaminación del medio ambiente es tan similar al de aquellos tiempos que casi podríamos afirmar que no hemos aprendido nada.
Lo que si ha cambiado son las forma en las que el medio ambiente reacciona a nuestros ataques ya que se percibe cada vez más débil.
Miremos hacia el pago chico y veremos como en estos 37 años la ciudad ha cambiado, la instalación de empresas de alto impacto ambiental en la zona casi no se ha detenido y las petroquímicas, entre otras, han conformado una aglomeración tal que hace que la ciudad vaya tomando un perfil de polo petroquímico. Aunque pequeño, en este polo conviven refinerías, productoras de agroquímicos, tratadoras de residuos especiales, y hasta una acería de gran magnitud.
Todo lo positivo que estas empresas generan en cuanto a lo económico, impacta fuertemente en lo que dicen mejorar: "la calidad de vida".
Recurrentemente acusadas de emanar extraños olores, ensuciar causes de agua y hasta causar graves enfermedades, la instalación de estas empresas nos hace pensar en el rol fundamental del estado en la protección de la naturaleza.
Día de la protección de la naturaleza
El pasado 18 de octubre, según el calendario ambiental fue el día mundial de la Protección de la Naturaleza. Durante ese día se apunta a fomentar la conciencia de la protección de los espacios naturales: aquellos que tienen valores singulares de vegetación, fauna, paisaje, o geomorfología y están amenazados por distintas causas, no solo por empresas como mencionaba mas arriba, sino también por edificaciones urbanísticas, explotaciones turísticas y otras tantas.
Por esto saludamos la existencia del la Reserva Natural de Otamendi y bregamos para que no sea atacada ni invadida por caminos, que de manera egoísta intentan abrir quienes al parecer poco les importa la buena vida en un ambiente saludable (aunque vendan lo contrario).
Y recuerden que a lo que a nosotros respecta siempre podemos hacer algo para cuidar la naturaleza, desde no tirar la colilla de un cigarrillo al suelo, pasando por ahorrar agua o militando en organizaciones que apuntan a la protección del medio ambiente.
Mas sencillo o mas complejo en estas tres acciones se reflejan todas las demás y nos quitan cualquier excusa para no preocuparnos por la naturaleza.
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