Lamentablemente, se hace difícil para quienes participamos de la vida cívica obviar las cosas que están pasando en nuestro país. Nos gustaría continuar planteando ideas y propuestas en torno a ese Proyecto integral (de ciudad, provincia y nación) por el que venimos pugnando. Sin embargo, las bases mismas de la convivencia social están seriamente amenazadas. Y sin paz, no se puede construir. Precisamente estamos asistiendo a una violencia que socava las bases mismas de las instituciones de nuestra democracia. La semana que cierra muestra la profundización del clima de violencia y radicalización de la política. El Senador radical Gerardo Morales sufrió una agresión física cuando intentaba dar una conferencia en Jujuy. Los agresores: grupos "piqueteros" financiados por el Gobierno nacional, liderados por Milagro Salas. Según el Senador Morales esos grupos reciben $10 millones de pesos y entre otros elementos de su denuncia pública menciona algo que se sospechaba: esos grupos están armados. El líder piquetero kirchnerista Luis D´Elia (ex funcionario nacional) dio una conferencia de prensa junto al líder de Quebracho, uno de los grupos más violentos del país. El motivo: la defensa de Milagro Salas. Mucha casualidad. En otro orden, un policía federal en actividad (Ciro James) se incorpora al gobierno de la ciudad y ordena una escucha telefónica; aspecto que es denunciado como una operación de espionaje del gobierno nacional contra la flamante policía metropolitana. Está claro que, de paso, se busca erosionar la imagen de un presidenciable como Mauricio Macri. En breve, un Senador Nacional agredido por grupos para-oficialistas; una denuncia de espionaje contra el gobierno nacional, son elementos que se suman a la batería de iniciativas destructivas de los K, como la ley de medios (incluidas las presiones a, entre otros, la Senadora radical por Corrientes), la cooptación de diputados de Unión-Pro, los ataques a Clarín, los avances de Moreno sobre Papel Prensa, el "armado" de un video para perjudicar al periodista de La Nación Carlos Pagni, las peripecias para recibir fondos por parte de muchos intendentes de distritos donde el oficialismo no obtuvo buenos resultados, en definitiva, una lista interminable de hechos extremadamente preocupantes. Todo esto demuestra que estamos ante un proceso de "chavización" de la Argentina que se aceleró a partir del 28 de Junio. En pocos días hemos retrocedimos un siglo. Lo único que le puede poner límites a "los K" es la presión social. Es imprescindible que los argentinos salgamos de la apatía y recuperemos la dignidad y responsabilidad por nuestro propio destino. La hora que vivimos requiere que nos pongamos de pie. Frente a tanta agresión debemos responder con una fuerte dosis de civismo. Debemos demostrar a nuestros gobernantes que no somos un pueblo adormecido o asustado y que no pueden simplemente robar nuestros mejores sueños y aspiraciones. Cada uno en lo que pueda, le guste o competa. Pero es tarea de todos; es tarea de equipo. Se puede hacer desde muchos lugares: participando activamente en cámaras y asociaciones, en los clubes y cooperadores, en los sindicatos, en las ONGs, en los partidos políticos, en las iglesias (no importa cuáles). Debemos fortalecer todas las instituciones de la sociedad civil que están a nuestro alcance. Cuanto más fuertes, más difícil será el avance de los enemigos de la libertad. Hoy más que nunca a Argentina la hacemos entre todos.



