El conflicto se da por la impugnación de una urna del Centro Regional San Miguel
A más de una semana de las elecciones generales realizadas en la Universidad Nacional de Luján, continúa el conflicto por la impugnación de una urna del Centro Regional San Miguel. En las últimas horas los estudiantes tomaron las distintas sedes de la casa de estudios, incluyendo el Centro Regional Campana, como adelantaramos ayer, medida que anoche continuaba.
El pedido había sido realizado por la lista estudiantil 107, y avalado por la Junta Electoral. En la tarde de ayer, el Consejo Superior decidió ratificar la decisión, y el conflicto volvió a estallar.
Integrantes y adherentes a la nómina 109 decidieron volver a tomar las instalaciones del Rectorado en rechazo a una determinación que les impide sumar un integrante al Consejo Superior. Si los votos de la polémica urna se tienen en cuenta, esa lista estaría en condiciones de incorporar un consejero, pero si finalmente se rechazan los sufragios, ese lugar sería ocupado por un integrante de la 107, de acuerdo al sistema de repartición.
Los promotores de la impugnación argumentan que la urna llegó violentada. Sin embargo, los votos contabilizados una vez abierta por autorización de la Junta Electoral, coinciden con las planillas de los fiscales. El Consejo Superior tomó decisión de impugnar las urnas con una votación de ocho a seis con tres abstenciones. Los pasos que van a seguir los estudiantes después de la movilización es tomar acciones legales contra el Rectorado. "La idea es que el miércoles se pueda tener otra reunión para revertir esta situación y que se reconsidere nuestro pedido de contar esa urna", dijo un miembro de la lista
En declaraciones al diario lujanense El Civismo, el rector electo, Carlos Cansanello explicó que los integrantes de su lista llegaron "con un desafío profundo de hacer crecer la universidad". "No vamos a admitir ninguna forma de violencia. Lo que hicimos fue ir a buscar al rector saliente, quien se expresó para que la cuestión se resolviera democráticamente". "Las planillas habían sido firmadas por todos los fiscales. Las urnas parecen haber llegado violentadas o rotos los precintos. La Junta Electoral, por presión fenomenal de las listas, se vio desbordada y dijo que las urnas no se abrían. El mensaje nuestro fue que abrieran las urnas, contaran los votos, y si coincidían con las planillas que conformaron los fiscales, se terminaba con el objeto de discusión", dijo el rector electo a ese medio.
"Se derivó al Consejo Superior algo que debió resolver la Junta: desestimar la impugnación y decir que ya está cerrado el episodio. En realidad no hubo intento de fraude", concluyó Cansanello.
El reclamo de los estudiantes es por la impugnación de una lista.



