El estigma y la discriminación son obstáculos importantes para prevenir la propagación del VIH y la reducción de su impacto. Sus manifestaciones vulneran sistematicamente los derechos humanos de las personas con VIH (PVIH). El no reconocimiento de estos derechos no sólo atenta contra la dignidad de las personas sino que contribuye en forma directa al crecimiento de la pandemia al dificultar una respuesta efectiva.
Descansa en el Estado la obligación de abrir paso al respeto, la promoción y la protección de los derechos de todos y todas, y en nosotros su ejercicio.
Llamamos al diálogo y a la reflexión sobre la realidad del VIH, a la humanización del vínculo. Apelamos a todos y todas, para propiciar el encuentro entre personas que se reconocen como seres humanos iguales y diversos.
Aprendamos de nuestras diferencias.



