Buenos Aires,Especial de NA) -- Un capitulo político demasiado prematuro se abrió en el país con el lanzamiento de las candidaturas de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, dos pesos pesado que se preparan para la gran pelea presidencial.
Estas noticias no son buenas si se recuerdan episodios similares de hace una década, cuando el ex presidente Carlos Menem proyectó su segunda reelección, algo que forzaba una lectura antojadiza de la Constitución reformada en 1994.
Precisamente, esta aspiración del riojano quedó sepultada cuando Duhalde, por entonces amo y señor de la provincia de Buenos Aires, amenazó con convocar a un plebiscito para que los bonaerenses se expresaron sobre la cuestión.
Pero el daño estaba hecho, y el ex jefe de Estado gastó lo que ya no había en las cajas del Estado para sustentar su sueño afiebrado.
Aumentó el déficit y el endeudamiento externo para sostener una convertibilidad que para los últimos años del siglo pasado ya estaba muerta.
Y esta situación resultó, a la postre, una de la causas de la explosión posterior que le estalló en la mano al poco lúcido gobierno de Fernando de la Rúa.
No por casualidad, el actual aspirante radical, el vicepresidente Julio Cobos, anticipó que en agosto de 2011 dejará el segundo cargo del país que, en realidad, casi nunca ejerció.
También se apresuró en advertir que esa cruenta interna que se avecina en el seno del justicialismo no le deje ninguna bomba de tiempo, como la que no pudo desactivar De la Rúa.
Si uno se atiene a palabras del propio Duhalde, que el PJ debe prepararse para ser oposición en el próximo período de gobierno, y también datos de encuestas, Cobos tiene grandes chances de acceder a la primera magistratura del país.
Por eso, se cuidará de que no le pase lo mismo que a los últimos dos presidentes radicales, si se recuerda también la partida anticipada de Raúl Alfonsín, por efecto de un un golpe de mercado.
Sin embargo, Duhalde parece haber girado en su posición y ahora pretende disputar la interna justicialista y luego la Presidencia.
Su sueño levantó vuelo con el apoyo secreto e incondicional que ya le brindaron algunos grupos del establishment, sobre todo, el principal holding mediático del país.
Son aquellos a quienes Duhalde, ya en la Presidencia, salvó con la Ley de Quiebras y la pesificación asimétrica, entre deudas y acreencias.
A algunos los ayudó mucho la devaluación y a otros la Ley de Bienes Culturales, que impidió que grupos extranjeros se hicieran cargo del gerenciamiento de empresas del sector, por ejemplo, de medios de comunicación.
El caudillo bonaerense también se vio tentado por una realidad complicada en el arco opositor al kirchnerismo.
A ver. Mauricio Macri ha dado esta semana una nueva muestra de liviandad política, cuando tuvo que despedir a Abel Posse del Ministerio de Educación, al comprobar que no podía ejercer el cargo, ya que nadie se iba sentar con él a negociar.
Es decir, que lo defendió por sus ideas publicadas, sin percatarse que con Posse sólo había augurios de tormentas, sobre todo, a partir de marzo, cuando debe comenzar el ciclo lectivo.
Algo similar sucedió con las designaciones de "Fino" Palacios y Osvaldo Chamorro, al frente de la Policía Metropolitana, a pesar de las advertencias sobre sus respectivos pasados.
Los precios políticos pagados por Macri no resultaron menores, ya que prácticamente lo sacaron de la carrera presidencial, según la consideración de analistas y empresarios que ahora empujan a Duhalde.
Dentro del Justicialismo no se ve tampoco que dirigentes como Felipe Solá o Francisco de Narváez puedan pelearle la interna a Kirchner y a su sociedad, todavía monolítica, con Daniel Scioli.
A Solá le cuesta avanzar en una construcción política dentro del propio PJ, mientras que el empresario ya decidió disputar la gobernación bonaerense.
El apoyo recibido por Duhalde de parte de importantes sectores empresarios fue una de las razones que llevo a la presidenta Cristina Kirchner a tender puentes con los más importantes hombres de negocios del país, en una cena realizada en la Quinta de Olivos.
Ellos acudieron a la cita con extrema cautela, ya que no saben bien qué hacer cuando deben contactarse con los Kirchner.
Uno de ello comentó, antes de ese encuentro, sus temores por lo que se podría decirle a la Presidenta, sin que aparecieran los consabidos castigos para el que cruza la vereda.
Sin embargo, cuestiones como los problemas de la estadísticas del INDEC y el manejo de Guillermo Moreno en los mercados surgieron en forma espontánea, y sin bien no hubo promesas, tampoco desaires o notas fuera de tono.
En realidad, los que aceptaron hablar luego con la prensa admitieron cierto entusiasmo por el inicio de una nueva etapa con mayor disposición al diálogo, antes que al conflicto.
Se habló también de cierta intencionalidad oficial de dividir al empresariado, en un momento en que una parte de ladirigencia del campo quiere alentar de nuevo la protesta.
En la Casa Rosada están convencidos de que algunos dirigentes siguen con la ya conocida "conducta destituyente", según la frase acuñada por Néstor Kirchner en pleno conflicto agrario.
Es más, amplían esa teoría conspirativa a cierto sectores que levantan al infinito el grave problema de la inseguridad en el Gran Buenos Aires.
Y también ven la mano negra del desgaste detrás de las prolongadas protestas piqueteras frente al Ministerio de Desarrollo Social, en reclamo de planes sociales.
En buen romance, dicen en pasillos oficiales que esta situación siempre va creciendo en la medida en que Duhalde incrementa sus aspiraciones a Presidente.
A todo esto, Kirchner alimenta sus sueños pensando en revertir su imagen negativa ante el grueso de la sociedad, en virtud de
un 10 con crecimiento económico y mejora en el poder adquisitivo.
Es más, sin preocuparse demasiado por la inflación, ya planifica un año con nuevos aumentos en los ingresos, subas sensibles del consumo y hasta proyecta un crecimiento del 7 por ciento para la economía, una cifra que ni el más optimista de los analista se animaría a vaticinar.
Pero, todo puede ser posible en el horizonte político de los Kirchner, más cuando de construir o mantener poder se trata.
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Si uno se atiene palabras del propio Duhalde, quien dijo que el PJ debe preparase para ser oposición en el próximo período de gobierno, y también datos de encuestas, Cobos tiene grandes chances de acceder a la primera magistratura del país.
Los precios políticos pagados por Macri no resultaron menores, ya que prácticamente lo sacaron de la carrera presidencial, según la consideración de analistas y empresarios que ahora empujan a Duh.
En la Casa Rosada están convencidos de que algunos dirigentes siguen con la ya conocida "conducta destituyente", según la frase acuñada por Néstor Kirchner en pleno conflicto agrario.



