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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 07/feb/2010 de La Auténtica Defensa.

Cara o Ceca:
Nunca es tarde
Por Lic. Patricia Katz




Me mandaron esta historia. La amiga que la envío la llamó una joyita.

Me gustaría saber qué les parece.

"El primer día de clases nuestro profesor nos presentó a sus alumnos y nos desafió a que nos presentáramos a alguien que aún no conociéramos. Yo permanecí de pie mirando a mi alrededor cuando una mano suave tocó mi hombro. Miré para atrás y vi a una pequeña señora, viejita, arrugada, sonriendo radiante con una sonrisa que la iluminaba toda.

Dijo:- Hola, mi nombre es Rosa, tengo 87 años, ¿puedo darte un abrazo?

Yo me reí y le respondí que sí entusiasmado:- Claro que puedes- Y ella me dio un apretón poderoso.

-¿Por qué estás en la facultad a tan tierna e inocente edad? - pregunté.

Ella respondió bromeando:- Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener un par de hijos, luego jubilarme y viajar por el mundo…

-Estás bromeando- dije.

En realidad yo tenía una curiosidad enorme por saber que la había motivado a entrar en ese desafío a su edad y ella adivinando me contestó:

- Siempre soñé con tener estudios universitarios y ¡ahora me estoy dando la posibilidad de hacerlo!

Después de clase caminamos hasta un lugar de reunión de estudiantes, compartimos un helado y nos volvimos instantáneamente en buenos amigos. Durante todos los días en los siguientes meses compartimos clases y charlas sin parar. Yo la escuchaba extasiado escuchando a aquella máquina del tiempo compartir su experiencia conmigo.

En el transcurso de ese año Rosa se volvió un ícono en el campus y hacía amigos fácilmente dondequiera que fuese. Adoraba vestirse bien y gozaba con la atención que le daban los otros estudiantes.

Ella disfrutaba de todo. Al final del semestre la elegimos para hablar en nuestro banquete de fútbol.

Jamás olvidaré lo que nos enseñó; la presentaron y se acercó al podio. Apenas había empezado a leer su discurso se le cayeron las hojas, un poco nerviosa dijo simplemente:- Discúlpenme, estoy tan nerviosa que no voy a conseguir ordenar de nuevo mis papeles; así que prefiero hablar de lo que realmente sé:

- No dejamos de amar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de amar.

Existen algunos secretos para continuar jóvenes, felices y exitosos:

Es necesario reír y encontrar el humor en cada día.

Es necesario tener un sueño. Cuando se pierden los sueños, uno se muere. ¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas en vida y no se dan cuenta!

Hay una enorme diferencia entre envejecer y crecer: Si tenés 19 años y te quedas acostado en la cama durante un año entero sin hacer nada productivo llegaras a los 20. Si yo tengo 87 y me quedo en la cama sin hacer cosa alguna podré llegar a los 88. Cualquier persona consigue envejecer. Eso no requiere ningún talento especial. La idea es crecer siempre encontrando oportunidades para cambiar.

No tengas remordimientos.

Los viejos en general no se arrepienten de aquello que hicieron, sino de aquello dejaron de hacer. Las únicas personas que tienen miedo de la muerte son las tienen remordimientos.-

Rosa terminó su discurso cantando alegremente y nos desafió a cada uno del resto a cantar en nuestra vida diaria.

Al final del año, terminó el último año de la facultad. Unas semanas después de su graduación Rosa murió tranquilamente durante el sueño.

Todos quienes la conocimos llevamos en nuestro corazón sus palabras:

"Nunca es tarde para ser todo aquello que podemos probablemente ser"

Envejecer es obligatorio, crecer es opcional"

Comentarios a caraoceca@hotmail.com


 
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