El 2 de abril conmemoramos la noble gesta de nuestros soldados caídos, enviados por el peor régimen de facto de nuestra historia, a una guerra absurda que no podían ganar. Ocultos tras la causa justa de recuperar nuestra soberanía en las islas, están los verdaderos motivos que tuvo ese régimen, que, como hoy sabemos, estuvo siempre subordinado a los designios de Washington. Pero el sentimiento en el pueblo argentino y en nuestros heroicos soldados fue siempre el de ver izada por fin en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur la bandera Argentina.
Qué mejor para honrar a nuestros caídos que recordarlos con orgullo y continuar inclaudicables con la misión de recuperar la soberanía sobre nuestras islas por las que ellos dieron sus vidas y tantas familias a sus hijos.
Hoy el Reino Unido está llevando contra la soberanía argentina un nuevo atropello. Esta vez, la agresión radica en la instalación de la plataforma petrolera Ocean Guardian en el área norte de Malvinas a cargo de la empresa británica Desire Petroleum. El objetivo: comenzar la fase de exploración y posterior extracción de hidrocarburos. El British Geological Observatory estima que podría existir un potencial de 100 mil millones de barriles de crudo, sobre un total posible de 6 billones.
La presidente Cristina F. Kirchner ha manifestado que el reclamo será eterno… Su política sobre la disputa de soberanía estriba en las continúas protestas ante el gobierno británico frente a cada avance ilegal y unilateral, como también en los organismos y foros multilaterales (ONU, OEA, UNASUR, Grupo de Río, MERCOSUR, etc.), intentando reconvocar a Londres a la mesa de negociación sin ningún éxito. Por otro lado, se han cosechado importantes y muy valiosas declaraciones de apoyo de casi todos los países de la región y de los distintos bloques representativos en relación al reclamo argentino y al reconocimiento de la existencia de la controversia. Pero estas reacciones no pueden soslayar otras cuestiones incómodas: ¿Porqué el gobierno eligió al Barclays Bank, accionista de Desire Petroleum, para realizar el polémico canje de deuda? Esa entidad también hace negocios en el país con la megaminería contaminante, como en el caso de Minera Alumbrera, en Catamarca. ¿Hasta qué punto el conglomerado económico-financiero global vinculado a las petroleras en Malvinas -caso de la estrecha relación entre Rockhopper Exploration y el HSBC Bank- inciden y se ramifican en la actual economía nacional? ¿Por qué se ataca demagógicamente al colonialismo sobre las islas y se lo recibe con un guiño de ojo en el corazón del poder? Finalmente: ¿avanzaría el gobierno con sanciones contra los que invierten en Argentina y que, al mismo tiempo, ayudan a violar nuestra soberanía? Por ahora, más preguntas que respuestas.
En este sentido Pino Solanas, en nombre de Proyecto Sur, ha presentado un proyecto de ley que cuenta con el apoyo de casi todo el arco político nacional. El mismo consiste básicamente en ejercer efectivamente la soberanía y, en el año del bicentenario, comenzar a comportarnos como un país independiente. El mencionado proyecto apunta a prohibir la actividad en nuestro país de cualquier empresa que mantenga vínculos de cualquier tipo con las empresas que explotan ilegítimamente nuestros recursos en las Islas Malvinas y en segunda instancia, en solicitar la solidaridad activa de los países limítrofes y hermanos, que en algunos casos como Brasil, también padecen el colonialismo británico en las islas Santa Helena y Ascensión.
Lucas Terzano.
Junta Promotora Proyecto Sur Zarate-Campana.
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