Volver, pero no como la letra del tango, con la frente vencida ni la nieve del tiempo plateando mi sien (¡Gracias, tintura!).
Regresar; es el tercer año ininterrumpido que lo hago, al lugar donde se promueven no sólo diferentes aprendizajes, sino también el intercambio de ideas, juicios y opiniones en un clima de respeto, solidaridad y empatía.
Aquel dos mil ocho, en el que creí que iba a enfrentar el otoño, perdiendo hojas, encontré "mi lugar para pensar, reflexionar y realizar juicios".
Por eso vuelvo, por mis maestros, por mis compañeros: viejos y nuevos y porque durante dos años me sentí amada. Y ese amor, sé que parte del concepto "educar no es solamente transferir conocimientos, sino que a través del amor se educa".
Mi deseo es, que en esta nueva etapa recojamos flores, aunque tengan espinas, marquemos caminos aunque se levante el polvo, teniendo en cuenta que un buen clima grupal se logra a través de la amistad, porque ella es comunicación de vida.
La autora es alumna de tercer año del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), de Periodismo y Comunicación y docente jubilada.



