Realmente es trascendente y de una importancia con connotaciones históricas. Los Presidentes y Cancilleres de los doce países que conforman la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), se reunirán en las próximas horas en el complejo SOFITEL que a pesar de la desinformación de algunos medios nacionales, es Partido de Campana.
Para quienes siempre hemos trabajado en el área de la política exterior, es un enorme orgullo, que ratifica, a pesar de las críticas anónimas que a veces recibimos, la importancia en el mundo globalizado, de las estrategias de conformación de bloques regionales.
La conformación de UNASUR en la reunión de Jefes de Estado en el año 2004, significó el comienzo de un largo camino en el marco de una unidad real de nuestros pueblos, tras los pasos de los sueños de Bolivar y San Martín, en cuanto a la conformación de la gran patria Latinoamericana.
Indudablemente que estos primeros encuentros constitutivos, debe apuntar a la búsqueda de una cada vez mayor institucionalización de este espacio regional.
En esta reunión, sin lugar a dudas, sobresalen en su agenda algunos puntos muy importantes como la implementación de ayuda económica a Haití, analizar también el aporte que se dará a Chile debido al terremoto sufrido, como también se tratará la situación en Honduras, tras el golpe militar que derrocó al presidente Miguel Zelaya.
Un punto muy importante será la elección del nuevo Secretario General del bloque, cargo para el cual está propuesto el ex Presidente Néstor Kirchner.
Sin lugar a dudas que en sus bases fundacionales de avanzar en la cooperación política, social y cultural, fortaleciendo la democracia y la seguridad regional, explica el sentido de la conformación de esta unión de naciones.
Como país integrante, debe la Argentina persistir a partir del apoyo de los países componentes en el reclamo sobre la soberanía de las Islas Malvinas, invocando la resolución 2065 de las Naciones Unidas, que instan a ambos países en conflicto a negociar la situación.
Finalmente, UNASUR viene a refrescar las relaciones entre los pueblos hermanos latinoamericanos, en la búsqueda de un bloque sólido, que fortalezca nuestra capacidad de crecimiento y negociación en un marco alternativo a la O.E.A., órgano este último, influenciable por la política exterior estadounidense.



