Desde el inicio del período democrático que vivimos, las campañas electorales y la política local han variado en sus caminos y formas, hasta llegar a lo que hoy nos permite ver.
Existe un estado de situación políticamente muy pobre, que hoy se sostiene en el desconocimiento y la falta de capacitación para el cumplimiento de los cargos que se ocupan, lesionando así la confianza depositada por el elector en el momento de emitir su voto, y en algunos casos demostrando el electo, no estar a la altura de las circunstancias.
Alberto García Campana dijo: "La política, entonces, no es mala. La política no es nociva ni perniciosa. La política es necesaria como resumen de las aspiraciones humanas. Los malos son los que en nombre de la política perpetran atrocidades y cometen tropelías, los que se regodean en el charco de la inmundicia y naufragan en la pestilencia de los desagües", y agregó "La política no es barco pirata ni una pústula pronta a reventar y tampoco es planta receptora de heces. Los asaltantes del poder, los improvisados que desafían sin pudor la inteligencia colectiva, los incapaces que disimulan sus limitaciones de antología con discursos de plazuela y posturas de payasos de circo pobre, esos son los que han puesto a la política en el nivel de las larvas sin mañana, de los renacuajos sin futuro".
Claro está que No es mala la política sino algunos de los que en ella se mueven, y no todo pasa por la corrupción o la falta de ética pública u otras cuestiones, también pasa por la falta de capacitación que hace de sus funciones un papelón imposible de ocultar aunque se quiera.
Si bien podemos aceptar que la política en Campana se mueve en un microclima muy bien definido, quienes en él se han instalado, dejan mucho para el análisis, para el debate, comenzando con sus declaraciones o manifestaciones en los medios.
Justamente, desde ese ámbito, deberían comenzar a hacernos creer y confiar, y permitirnos pensar que desde ese microclima puede surgir un debate con niveles profundos de autocrítica, que nos deje volver a apostar en los políticos que al mismo tiempo estamos cuestionando solo por lo que a diario nos dejan apreciar, y deben entender que no es fácil lograr que la comunidad entienda y confíe en todo momento o cuando a ellos les plazca, eso es menoscabar la lectura del elector antes o después de una elección, del accionar de sus representantes.
Es difícil en muchos casos comprender cómo concejales, funcionarios o representantes de partidos políticos de mayor o menor trascendencia, se desbocan para cuestionar y cuestionarse, intentando ser mejores a partir del decir que los demás son peores, pero nunca demostrando "en la cancha", lo que se dice en los medios de la boca hacia afuera.
A su vez, es inevitable decir que existe un nivel de debate político muy pobre encabezado en la mayoría de los casos por aquellos novatos que alentados o envalentonados por las cámaras de TV mayormente, o por un eventual escenario político, hacen de la política un juego que los ridiculiza (quizás sin percatarse), en principio, por subestimar la inteligencia del ciudadano o el análisis de sus pares, y la información y opinión que puede volcar el periodismo, sector muchas veces cuestionados para salvar sus ropas, reconociendo en tanto que en nuestra ciudad la opinión política es cada vez mas escasa.
Insisto que debe ser obligación de los partidos políticos capacitar a sus cuadros en cuanto a la función a desempeñar, y en el nivel de prudencia que deben guardar en ciertos momentos, sobre todo a quienes cada dos años tienen la chance de sumarse a un Cuerpo colegiado como lo es un Concejo Deliberante, al solo fin de no tener que vivir situaciones como las que 2 veces al mes se viven en el Salón Blanco del Palacio Municipal en cada sesión del Cuerpo, con las repercusiones lógicas a lo largo de la semana, y que parece ser, algunos perspicaces ediles, han podido reconocer algunos errores y horrores, pero no han sabido bajar el nivel de agravios y actitudes de intolerancia dominados por los gritos, insultos, descalificaciones, no sólo entre bloques, sino entre concejales de una misma bancada inclusive.
Nada se oculta lo suficiente en el contexto político. Sería muy interesante comenzar a reconocer más y no sólo algunos errores, para salvar situaciones muy vergonzantes y graves. Si algunos políticos locales llegasen al menos a darse cuenta y reaccionar ante lo que sucede y lo que la comunidad piensa, comenzarían a revertir la vergüenza que muchos sentimos en tantos momentos, entre otros, en las sesiones del HCD.
Lamentablemente, creo que sería muy difícil conversarlo con muchos funcionarios y concejales locales, y mucho mas difícil es, por lo que se ve a diario, que entre ellos comiencen a recorrer el camino de la autocrítica, del diálogo y el acuerdo (no del negociado), del reconocimiento de tantos errores sobre cuestiones de conocimiento básico de la función de concejal sobre todo.
La realidad del Concejo Deliberante en la actualidad, hace añorar no sólo el nivel de debate existente tiempo atrás, sino reconocer que a pesar de las discusiones y calenturas políticas de esos años, el nivel de legisladores en comparación, era superior. Y el debate político mucho mas aún.
Por eso uno recuerda concejales como Katz, Irene González, Esteban Yaquemé, Sarna, Bonola, Deppeler, Cossini, Etchart, Orquiguil, Balossino, Cantlon, Jauzat, Garrido, Altimari, Panebianco, Mercier, Dellepiane, Valiente, Oscar Barbero, Melo, Cacciabue, Varela, García, Sánchez, o el mismo Cazador, entre otros.
Y claro, no esperamos que se iguale, pero si al menos, que se trabaje para ello. Si se llega o no, no importa… al menos el intento sería valorado.



