La ciudad de Curitiba en el Estado de Paraná, Brasil, presenta una serie de experiencias de gestión que deben ser analizadas en el contexto del diseño de un plan de desarrollo local. Si bien ninguna experiencia es extrapolable en un ciento por ciento, el análisis de casos exitosos permite evaluar la adopción de elementos que pueden contribuir positivamente al plan de desarrollo local, especialmente al ver cómo otras ciudades han resuelto satisfactoriamente problemas similares a los que debe afrontar la nuestra. En tal sentido, Curitiba es un ejemplo en temas de Educación, Transporte, Urbanismo y Medio Ambiente, entre otras áreas. En materia de zonificación, el Plan Regulador (que data de 1965) ubicó a las fábricas en el sector oeste de la ciudad, como resultado de la evaluación de la calidad de los suelos (capacidad y fertilidad) y de la dirección de los vientos (aspecto importante para evitar la contaminación urbana). Este Plan se adelantó a la gran ola de inversiones productivas que recibió Curitiba y permitió planificar adecuadamente su desarrollo industrial. En materia de Transporte Público (tal vez el aspecto más difundido de la ciudad brasileña) existe un sistema de autobuses expresos que circulan en carriles, cubriendo la ciudad, acortando distancias y abaratando costos, en definitiva integrando a una comunidad esparcida en una extensa área geográfica; con efectos positivos sobre la reducción de la contaminación (especialmente al disminuir la circulación de automóviles). Una de las más recientes iniciativas es el plan de urbanización de las villas (favelas) que cambió radicalmente la fisonomía y la calidad de vida en esos asentamientos, principalmente mediante la pavimentación y la iluminación de vastos sectores. Esto se agrega al programa de reciclaje "Cambio Verde", por el cuál se recolecta todo material que puede ser reutilizado por las empresas (madera, artefactos, etc.). El material recolectado se cambia por alimentos que el gobierno entrega a cambio de que los vecinos contribuyan a mantener la ciudad limpia (para financiar este programa el gobierno compra a los agricultores parte de sus excedentes y luego los canaliza por vía del trueque a las comunidades pobres, en lo que constituye un claro círculo virtuoso). Finalmente, para finalizar con este rápido panorama, está el tema de la Educación. Curitiba además de contar con universidades importantes, se ha encargado de promover adecuadamente la integración entre el sector educativo (público y privado) y las necesidades del sector productivo, generando centros de investigación y desarrollo, además de una red de entidades que otorgan títulos intermedios y entrenan y capacitan en determinadas calificaciones demandadas por las empresas. Como decíamos al principio, cada ciudad tiene su propia realidad y sus propios desafíos, pero examinar experiencias exitosas de gestión, como el caso Curitiba, es un paso necesario en el diseño de nuestro Plan de Desarrollo para Campana.
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