Una de las inclinaciones más comunes es la que nos lleva a poner nuestra mirada en los ídolos humanos; artistas, deportistas, intelectuales, políticos, etc., por supuesto que no todos son iguales, pero muchas veces sucede que estos ídolos se derrumban, nos decepcionan con su caída y producen un mal a nuestra vida.
La tendencia es idealizar al hombre, confiar en el hombre, pero falla, y esto sucede porque tiene defectos, no existe la perfección en el hombre.
A través de los tiempos siempre ha sido así, por ejemplo el gran Rey David, era una radiografía elocuente del interior del ser humano, con sus debilidades, dudas, claudicaciones, naturaleza humana al desnudo.
David el más grande Rey ungido por DIOS, pastor, músico, poeta, el que venció a Goliat, triunfador en grandes batallas, escritor de preciosos salmos, diríamos digno de poner la mirada en él, sin embargo su debilidad como hombre lo hizo caer en pecado.
Podríamos citar a Pedro el apóstol fogoso, un hombre valiente, que iba a defender a JESUS con su vida, sin embargo JESUS que mira el corazón del hombre y no su exterior le digo: antes que el gallo cante, me negarás tres veces, y así sucedió.
También en nuestros tiempos sabemos que aún religiosos, predicadores de fama, han caído en pecado, lo que produce decepción.
No es cuestión de reprochar o juzgar, sino ver que la realidad nos muestra con toda claridad la necesidad de que el hombre debe mirar a DIOS y confiar en DIOS, así mismo en Su Palabra La Biblia, dice:
JEREMIAS 17:5 "Maldito el varón que confía en el hombre y su corazón se aparta de DIOS". SALMO 118:8 "Mejor confiar en DIOS, que confiar en el hombre".
La mirada del hombre es parcial incompleta a diferencia de la de DIOS según vemos en, 1ra. SAMUEL 16:7 "Y DIOS respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho, porque DIOS no mira lo que mira el hombre, porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero DIOS mira el corazón. DIOS, no cambia, no falla, no decepciona, no hace diferencias, siempre está dispuesto a socorrer al angustiado. ¡Mira a DIOS, BÚSCALO Y EL REPONDERÁ!
SALMO 34:4-5 "Busqué a DIOS y él me oyó y me libró de todos mis temores. Los que miraren a Él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.
Que esta sea tu experiencia. ¡Poner tus ojos en DIOS!. Dios te bendiga.
Busca una iglesia que enseñe la Palabra de DIOS. ¡Hasta la próxima semana!
Roberto Morales
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