El análisis de la situación ecuatoriana, con respecto al secuestro del Presidente Rafael Correa, nos remite ante todo a rememorar lo sucedido en Honduras, donde el año pasado, un golpe de estado destitiyó al Presidente constitucional Manuel Zelaya, e impuso un gobierno de facto.
Los matices con respecto a la discusión del porque el golpe de estado en Honduras, debemos dejarlo de lado para analizar el fracaso de la O.E.A. en la resolución pacífica del conflicto anteriormente citado y la ambiguedad de los E.E.U.U. con respecto a la posición que tomó en dicho proceso. Como consecuencia, el resultado obtenido fue el éxito del golpe de estado, lo cual generó un grave antecedente en la región, ya que costosamente nuestros pueblos hermanos lograban cerrar las heridas que le han dejado los "golpes" a lo largo de la historia. Hoy esas heridas se vuelven a abrir.
El ejemplo más claro fue lo sucedido en Ecuador, cuando el presidente constitucional Rafael Correa, elegido bajo la legitimidad de la soberanía del pueblo y en un marco constitucional, fue secuestrado durante 12 hs. en un hospital por un grupo de policías sublevados.
A diferencia de lo sucedido en Honduras, esta vez fue la UNASUR la que actuó, presidida por nuestro ex presidente Nestor Kircher, y su intervención, y apoyo al presidente constitucional, fue clave para aislar a los sublevados y liberar a Rafael Correa.
En mi opinión, debemos sentirnos orgullosos de como la región actuó en conjunto en favor de la democracia y sobre todo un nuevo éxito diplomático que en cierta medida, encabeza nuestro país, representado por Néstor Kirchner.
Alejo Sarna
E.D.E. Campana
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