El Secretario de Gobierno y Gabinete, Lic. Oscar Trujillo, se mostró preocupado por la postura de Cazador y Cantlon respecto a la creación de un Fondo de Salud. "Se trata de una Ordenanza que ya había promulgado Calixto Dellepiane, y que fuera derogada por la Dictadura del 76".
‘Salud pública’
En medio de un debate en donde la salud de los campanenses está en juego, en especial la de aquellos que no cuentan con la posibilidad de asistir a un nosocomio privado, ya sea por cuestiones económicas o por la falta de opciones a nivel local de este tipo de efectores, el Secretario de Gobierno y Gabinete, Lic. Oscar Trujillo, salió al cruce de las declaraciones tanto del actual Presidente del Concejo Deliberante, Carlos Cazador, como del titular de la UCR local, Axel Cantlon, coincidentes en rechazar una iniciativa legislativa de incrementar lo recursos del sistema de salud pública local.
En este sentido, Trujillo señaló. "Una de las características más terribles de las sociedades democráticas contemporáneas es la "desideologización" de lo político. Como consecuencia de ello, nos enfrentamos a una profunda transformación en el modo que utilizan muchos políticos para discutir las cuestiones públicas. La principal característica de esta nueva modalidad de discusión es la de haber reemplazado el debate sobre el modelo de sociedad que se aspira construir, por la simple y banal búsqueda de escándalos y denuncias. Es por esto que, algunos, en la vida política suelen recurrir permanentemente al uso de conceptos o slogans descalificadores con el solo objeto de lograr entre los ciudadanos, algún efecto mediático que lleve agua para su molino. La gran mayoría de estos efectos mediáticos se basan en una demagogia discursiva donde, en realidad, nunca se terminan de definir cuáles son esas verdaderas "posturas ideológicas". Y, por lo tanto, señalar claramente cuál sería el rumbo que estos políticos tomarían en el supuesto caso de lograr ocupar cargos ejecutivos".
A través de este enunciado, el funcionario Municipal llevaría a las claras datos de interés sobre la ideología de ambos políticos opositores, en lo que respecta en este caso a la salud pública. "El propio Calixto Dellepiane como Intendente allá por el año 1973, fue el primero en impulsar una ordenanza, la 1069/74, donde fijaba la contribución a percibir por los servicios de salud pública y acción social, la cual debía ser abonada por los propietarios de los inmuebles de mayor valor. Esto se da en un contexto histórico donde Campana ya veía la necesidad de invertir en salud pública, debido a que la vorágine productiva de la zona requería tener el sistema de salud trabajando en óptima condiciones. Recordemos además la negativa de Dellepiane a que el mismo hospital que hasta hacía pocos años dirigiera una Sociedad de Beneficencia, pasara a ser administrado por la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, esta ordenanza municipal fue anulada por el régimen militar en 1976, en lógica concordancia con sus paradigmas ideológicos, los mismos que desmantelaron el Estado, arruinaron la economía nacional y desataron una ola de terror y muerte inédita en la Historia nacional".
"Resulta paradójico y triste" continuó relatando, "que algunos políticos locales que levantan la memoria de Dellepiane según convenga, trastabillen tan groseramente con tal de no salirse de un mismo guión, el de la oposición por la oposición misma. No es legítimo engañar a la población reemplazando ideología por eficiencia, política por administración, pues la base primaria de cualquier gobierno es una serie de principios ideológicos que, aunque se quieran disimular, marcan el paso a cada momento, en cada acto de gobierno, o en declaraciones como las que nos ocupan. Este discurso neoliberal y conservador sirvió para desmantelar al Estado en todas sus dimensiones. En el ejemplo que nos ocupa, el de la creación de un fondo de salud que aumente la capacidad de respuesta de nuestro sistema sanitario, la negativa no puede ser más obtusa: se reconocen lo exiguo de los recursos, pero se niegan a incrementarlos, como si el municipio pudiera generarlos por actos de magia. Y de la ineficiencia en la administración, ni siquiera pueden comparar el estado del hospital y los centros periféricos entre una época y otra. Aunque seguramente, si la dictadura no hubiera derogado aquella iniciativa de Dellepiane, hubiéramos heredado una situación más alentadora" sentenció Trujillo.
Por ello, el funcionario municipal remarcó la necesidad de dialogar "a conciencia" dejando en claro la cuestión ideológica, evitando así confundir a la población: "Muchos de éstos políticos se empeñan en desplazar los términos de la discusión. Por eso para ellos no hay pensamientos de derecha e izquierda. Se camuflan asegurando que hay gobiernos buenos y malos, o se administra bien o mal, escondiendo que de fondo, siempre se responde a una forma de concebir ideológicamente a la política, desde donde se deciden las cuestiones fundamentales de nuestra Ciudad, de nuestro País".
"Campana creció y pasó de tener 87500 habitantes en el 2001 a más de 100.000 en el 2010 de acuerdo a proyecciones según la tasa de crecimiento poblacional" agregó el Secretario de Gobierno y Gabinete. "Tampoco debemos olvidar que nuestros abuelos de PAMI utilizan el Hospital para ser atendidos, que no existen clínicas privadas que puedan atender la gran demanda de atención en nuestra Ciudad. Y ni hablar de los accidentes que a diario suceden, y que encuentran en el sistema de atención pública de salud el lugar donde ser asistidos. Hasta la fecha, se efectuaron 4137 egresos de los cuales, el 61,27 % corresponden a pacientes carenciados, el 22,74 % corresponde a pacientes de PAMI y el 15,97 % corresponden a pacientes con obra social. A su vez se realizaron 84008 consultas ambulatorias entre la guardia externa y los consultorios externos. Por ello el Hospital debe seguir creciendo para poder acompañar a una ciudad pujante y en desarrollo, y especialmente a los más desposeídos.
Para finalizar, Trujillo reiteró que "existe una responsabilidad política de debatir a cara descubierta sobre este tema, en donde cada quien sea consecuente con su tradición ideológica y lo manifieste claramente, sin buscar falsos argumentos que escondan las verdaderas creencias de quienes aspiran a conducir los destinos de nuestra Comunidad. Para que el diálogo democrático se convierta en un verdadero diálogo, a pesar de las diferencias, resulta necesario que esas posturas ideológicas se expliciten con claridad. De lo contrario nos enfrentamos a un discurso que solo genera incertidumbre y vaguedades. Y que, sobre todo, se convierte en un mecanismo que oculta las verdaderas intenciones de la sociedad que se desea construir" concluyó.



