El Concejo Deliberante de Campana aprobó un proyecto presentado por el Bloque del FPV-PJ de nuestra ciudad en apoyo a la postulación de las Abuelas de Plaza de Mayo al Premio Nobel de la Paz.
Lo mejor que puede hacer el HCD es diferenciarse del Kirchnerismo y dejar a las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos en paz. Las Abuelas tendrán su Premio si la Academia Sueca encuentra que es lo que corresponde y no porque lluevan los apoyos de los Concejos Deliberantes de las ciudades de su país.
Las Abuelas de Plaza de Mayo se habían caracterizado por tener una postura neutral en términos políticos, promoviendo una justa causa con foco en la misión que vio nacer a su organización. Esto fue así hasta que llegó el Kirchnerismo y comenzó a cooptar cuanto vestigio de causa de Derechos Humanos exista para enarbolarse como defensor de los mismos. Hoy la organización de "Abuelas de Plaza de Mayo" tiene el mérito de haber continuado su misión, identificando los nietos de desaparecidos. Lamentablemente, el apoyo de la organización a medidas del gobierno que nada tienen que ver con su loable causa ha desnaturalizado su credibilidad como entidad independiente.
Las "Abuelas" aún están a tiempo de preservarse y, con ello, no manchar la causa de los derechos humanos en Argentina. Tienen que empezar por reconocer que llegaron a donde llegaron sin el Kirchnerismo y por ello no tienen que apoyar los pedidos de favores que van desde el apoyo a las retenciones del campo hasta la embestida contra el prensa independiente.
No es su rol y están a tiempo porque aún no llegaron al extremismo de las "Madres de Plaza de Mayo" que esta semana se movilizaron contra el Poder Judicial (en una abierta contradicción, atacando a unos de los pilares del Estado de Derecho como es la Justicia) para apoyar al gobierno en su embestida contra los medios. Cómo puede alguien defender a los derechos humanos si está en contra de la libertad de prensa y de la independencia de la Justicia? Hasta el propio Horacio Verbitsky salió a criticar a los dichos de Hebe de Bonafini. La visión de los derechos humanos está sesgada en la Argentina de hoy, siendo vil y despreciablemente usada por el kirchnerismo. Justo esta semana se conoció que, a contrario de lo que aprobó la Corte Suprema de Justicia de nuestro país, el Gobierno Nacional denegó la extradición del ex guerrillero Galvarino Apablaza, acusado del asesinato de un Senador de la democracia chilena y de un secuestro extorsivo durante el gobierno democrático del Presidente Patricio Alwyin.
El kirchnerismo no se puede apropiar la bandera de los derechos humanos. Es un traje que no le calza, más cuando en abierta contradicción a nuestra Justicia decide dar calidad de refugiado a un ex guerrillero acusado de asesinato. O reinterpretar la historia de los Derechos Humanos en Argentina acusando al fiscal Strassera. Cuando el fiscal Strassera juzgaba delitos de lesa humanidad en una democracia incipiente (y donde los militares aún conservaban algo de poder), los Kirchner estaban escondidos en los confines de la patagonia.
Mientras el régimen gobernante se enarbola una bandera para confundir a las mentes sanas que creen verdaderamente en la defensa de los derechos de la humanidad; la gestión del Estado argentino está desatendida. Los derechos de los argentinos de hoy a tener una vida digna no son derechos humanos que valgan la pena para este Gobierno, envuelto en sus propias limitaciones y mundos ficticios.
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