Nuevamente, la cuestión Malvinas vuelve a tomar un cariz de características militaristas y colonial por parte de Gran Bretaña.
En distintas charlas y conferencias que brindé sobre la problemática, sostuve la necesidad de articular una política de estado, con una sólida posición en los foros internacionales, como forma de sostener nuestros derechos soberanos.
También advertí que la inmensa riqueza petrolera, la pesca, y el hecho de ser una plataforma directa de acceso al continente antártico (una de las mayores reservas de agua dulce del planeta) iba a potenciar la presencia británica en la zona.
Los ejercicios militares que el Reino Unido ejecuta en las islas, son una muestra más de su prepotencia imperial, que no se condice con un mundo con pocos vestigios del pasado colonial. La rápida reacción del gobierno nacional con presentaciones en la ONU y en la OEA sobre la gravedad del caso, generó nuevamente la solidaridad de nuestros pueblos hermanos latinoamericanos.
Por otra parte, UNASUR y sus países miembros expresaron "su más formal y enérgica protesta ante la pretensión de realizar esos ejercicios militares".
El gobierno argentino consiguió este año ampliar el apoyo de los países centroamericanos que integran el Grupo Río.
Es indudable que la pretensión inglesa de depredar los recursos naturales de la zona van acompañados por una escalada militarista en las islas que nada tiene que ver con una vocación pacífica y negociada.
Por otra parte utiliza Gran Bretaña el derecho a veto por ser uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (junto a China, Rusia, Estados Unidos y Francia), un privilegio para trabar y tornar no operativa cualquier decisión de la comunidad internacional.
En este marco ha sido oportuna la reacción del gobierno, como así también el impulso de avanzar hacia una reforma en el Consejo de Seguridad en el marco de la ONU.
Desde el estado nacional es correcto que se insista en que se respeten las resoluciones internacionales que llaman a reabrir las negociaciones para solucionar el conflicto de soberanía por las Islas Malvinas.



