Las Parcas representaban el destino en la mitología romana. Ellas controlaban el "hilo" de la vida de cada mortal desde el nacimiento hasta su muerte. La "Nona" hilaba el hilo de la vida desde su rueca hasta su huso.
La "Décima" medía el hilo de la vida con su vara. Y finalmente la "Morta" cortaba el hilo, eligiendo la forma en que la persona moría. En estos días los argentinos recobramos el sentido efímero de la existencia humana. Nestor Kirchner se fue temprano, en la plenitud del poder terrenal. A diferencia de otros ex presidentes, Nestor Kirchner se fue cuando era el ser omnipresente en el esquema de poder que nos gobierna.
La "Morta" eligió que se fuera en ese momento y no en su ocaso; que ya las encuestas y una sociedad fastidiada de la confrontación empezaban a tornar irreversible. Cuál habría sido el mensaje que nos deja su alejamiento repentino? Si uno es creyente (no importa el credo) la primera conclusión tiene que ver con lo efímero del poder. El poder para liderar una Nación es una delegación que hace el pueblo en un país democrático. No es permanente. Si la democracia es madura, ese poder es, además, controlado por otros poderes. Por ello no es absoluto.
Podría decirse que el poder es un "don" que otorga el pueblo para que un ciudadano lidere una nación democrática. Cuando quién tiene el poder se olvida de ello y lo ejerce como si fuera propio (y no delegado) entonces empiezan las arbitrariedades. Nestor Kirchner ejercicio el poder sin límites. Sin división entre lo público y lo privado.
Sin importar las consecuencias de las divisiones que generaba en la sociedad para vanamente intentar mantener ese poder perpetuamente. La "Morta" al elegir este momento deja un mensaje estremecedor: nos devuelve a todos los argentinos a nuestra calidad básica de seres de existencia finita. Independientemente de la forma en que reaccione Cristina Kirchner (ya sea su radicalización o sea el paso a un gobierno menos confrontativo) el mensaje es claro. Hugo Moyano es uno de los que debe empezar a leer también este mensaje, entendiendo que los sindicatos son de sus afiliados y no un emprendimiento privado de sus secretarios generales.
Nadie sabe con certeza cómo serán los tiempos que vienen. La única certeza que podemos tener es que nada es para siempre. En tal sentido los gobernantes (a cualquier nivel de gobierno, sea la Nación, una Provincia o un Municipio) deben usar el poder que el pueblo les dio de la mejor manera, porque el tiempo se acaba rápido.
Deben usarlo además con sentido constructivo porque como el poder es efímero, un día se acaba y el adversario puede acabar teniendo, temporalmente, más poder. La construcción de un país no debe ser la sucesión de abusos y revanchas. La muerte (cualquier muerte) es, ante todo, reflexión.
Frente a un uso tan absolutista del poder, debemos reflexionar, independientemente de cómo pensemos, acerca de la importancia de depender más de las instituciones que de las personas.
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