El trabajo impone responsabilidad y sacrificio, sin embargo es el único medio de encontrar la libertad individual y familiar.
Cuando un individuo tiene trabajo y libertad, encuentra el camino de la felicidad y el progreso.
El trabajo es cultura y el medio para combatir la ignorancia y también la violencia.
La violencia es en gran parte producto de no haber podido satisfacer las necesidades mínimas de supervivencia, dando lugar también al rencor.
El rencor es un tumor que se enquista en la mente de las gentes y difícilmente se pueda extirpar.
La ignorancia, la violencia y el rencor, no es culpa de ellos, sino de quienes por desidia o conveniencia la mantuvieron o mantienen para beneficio propio para escalar posiciones sociales, logrando pingües ganancias económicas, olvidándose de esa gente que les creyó y apoyó incondicionalmente. Se terminó la época de promocionar la ignorancia.
La función principal del estado es promocionar la educación y cultura de todos sus habitantes sin excepciones y el control de si mismo, colaborando intensivamente con la investigación y el desarrollo general, para que sus habitantes tomen vuelo en la faz educativa, formativa, humana y productiva.
Es necesaria una verdadera revolución cultural-educativa para torcer el camino retrógrado que tiene actualmente una buena parte de nuestra juventud, que no encuentra incentivo alguno para culturizarse.
Una parte muy importante son los padres que deben tomar la mayor responsabilidad, que por obligación tienen; cumplir con la formación familiar y ética, si esto no ocurre, sus hijos van a quedar irremediablemente marginados de la sociedad.
No tomemos los ejemplos de algunos de los países mas adelantados, ya que estos socialmente y culturalmente están en decadencia. Rescatemos la tecnología y lo científico, como hicieron los japoneses y otros, nunca la tradición.
Tenemos nuestra formación y cultura, solamente hay que cultivarla y acrecentarla. La familia o las religiones son necesarias para que las personas crezcan con el criterio de la ética.
Nuestro país es rico, con sus personas, su naturaleza, sus ríos, sus minerales, no dejemos que extraños se lleven el agua, los minerales, las empresas e impongan culturas extrañas a nosotros que modifican hasta la forma de pensar y de hablar de nuestra juventud.
Miguel Angel Dipaola
LE 5607869



