Autoridades de distintos estratos sociales se refirieron al tema de la inseguridad en la ciudad. En este informe damos a conocer cuáles son sus opiniones y, en algunos casos, qué cosas deberían cambiarse para no sólo sentirnos más seguros, sino también para estarlo.
Si hay un tema que ya se ha metido en los ciudadanos de este país, y sobre todo de la provincia de Buenos Aires, es el de la inseguridad. No obstante, Campana parecía estar al margen de esta situación hasta no hace mucho tiempo. Sin embargo, los útlimos hechos dan muestra de que la ciudad también ha caído en este flagelo que, parece, llegó para quedarse.
El miedo se palpa en las calles y dentro de las casas; los propios vecinos lo viven como algo habitual y saben que en cualquier lado, en cualquier esquina o un semáforo cualquiera, pueden convertirse en las próximas víctimas.
En el informe que presentamos en esta edición de El Encuestador entrevistamos a quienes están de uno y otro lado: funcionarios, policías y vecinos que han sufrido algún hecho delictivo dan su parecer. En sus palabras, sobre todo en el caso de los vecinos, se percibe cómo cambia la forma de vivir la vida tras estos hechos.
Lo importante de lo que sigue a continuación radica en el hecho de que cada uno, desde su opinión, aporta algo interesante a la cuestión, alguna frase o significado que nos deja pensando. El subcomisario Vizgarra, por ejemplo, dirá que "la seguridad la hacemos entre todos". Y en eso, en esa frase corta y contundente, a nuestro entender tiene razón. Es que la policía es un vehículo para defendernos, pero nadie tiene a un uniformado bajo la cama y son, en consecuencia, los propios vecinos los que deben esforzarse y juntarse para ayudar a que la inseguridad disminuya. Ya sea mediante denuncias o a través de acuerdos comunes. Pero claro, sin olvidar que las autoridades (policiales, judiciales, etc.) son en gran parte los responsables de lo que sucede.
Otro dato importante de los entrevistados se encuentra en el hecho de que todos ellos han dejado, aunque sea durante algunas palabras, su cargo o su título para ponerse el traje de vecino. Eso es bueno, porque en las siguientes notas hablan desde nuestra misma posición, y no desde el altar al que fácilmente pueden subirse para ver la realidad desde otro lugar, mejor o peor, pero distinto al de cualquiera de nosotros.



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