El relato que sigue a continuación corresponde a una persona que, junto a su familia, padeció el ingreso de un grupo de delincuentes a su casa. Luego se llevaron el auto que se utilizó para secuestrar al padre de leonardo Astrada. El hecho ocurrió… en Campana
"Tenemos miedo, por nosotros, por nuestros hijos y nietos. Vivimos con miedo".
Así, la mujer que pidió ocultar su nombre y apellido, resumió el sentimiento personal y el de su familia, asaltada a comienzos de este invierno en uno de los casos de mayor resonancia en la ciudad: tres delincuentes se bajaron de un auto, ingresaron a su casa en la que también había un matrimonio amigo y no sólo les robaron joyas, sino que además les llevaron el vehículo que luego se utilizó en el secuestro del padre de Leonardo Astrada.
Sin embargo, lo peor no pasa por el robo de joyas y otras pertenencias, sino por el sentimiento de miedo que les dejaron clavado a todos los que viven en ese domicilio. Hoy, la puerta con trancas, las rejas, las llegadas a la casa a las apuradas y con cierta cuota de nerviosismo son el reflejo de la inseguridad que se ha hecho carne en mucho domicilios, sobre todo en aquellos donde se montó algún escenario violento, inseguro.
"No pongan mi nombre, no hace falta. Si alguien sabe quiénes somos, bueno, no importa; a pesar de eso prefiero no decir mi nombre", dice ella, la mujer, la mamá de esa chica de 28 años que estaba hablando por teléfono en aquella noche fatídica. La misma mujer que esa noche estaba tenía chicos en su casa y que hoy prefiere preservar su identidad por miedo a que le suceda algo a sus nietos.
"Estábamos por salir; entra mi marido con un amigo y grita ´escondéte´ y alcanza a cerrar la puerta pero no con la llave. Y entonces le dieron una patada a la cerradura y la puerta se abrió, se rompió el marco y entraron… en un momento así… los alcancé a ver entrar, eran tres y le apuntaron al marido de mi amiga y a mi hija, la casa estaba a oscuras, fue todo muy rápido. Mandaron a las mujeres y a los chicos a la pieza y nos robaron. Los hombres fueron enviados al baño, arrastraron muebles, robaron y se fueron enseguida", recuerda hoy.
Lo demás es historia conocida: se llevaron el Polo del matrimonio amigo, el cual fue utilizado para secuestrar al padre del ex futbolista de River, y desaparecieron ante la mirada impávida y descreída de algunos vecinos que no entendían qué ocurría. Es lógico: eran las 9 de la noche.
Los hábitos de esta familia han cambiado y no sólo por el miedo a los robos. Por ejemplo, la mujer ya no mira noticieros; intenta evitar aquellas noticias que reflejan lo que le ocurrió. Ella misma dice "tenemos miedo, vivimos con miedo". Y hasta se corrige cuando dice "Campana es… era tranquila". También cambiaron sus costumbres ante la falta del automóvil que no apareció más. Y no encuentran explicaciones cuando explica: "somos una familia humilde, no tenemos dinero, no le encuentro razones a por qué nos tocó a nosotros".
Por último define: "Yo era miedosa; ahora me sobrepasé. Es feo ver las armas…".



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