Las calles céntricas de nuestra ciudad y todos los comercios en general recibieron como para Navidad un aluvión de gente.
Buscando ofertas, los obsequios para la familia, los novios, los amigos, los niños se vió a vecinos con las listas para que nadie se quede sin un regalo.
Una postal de alegría y de color, donde las bolsas de las marcas y de los comercios se chocaban en una muestra de generosidad y amor de quienes salen a comprar con placer aunque sacando cuentas para que alcance para todos esperando las doce de la noche para recibir el nuevo año.
Una vorágine, pero "sarna con gusto no pica" y las sonrisas y saludos entre los vecinos y los abrazos, los buenos deseos se sucedieron en estas jornadas previas alas fiestas de fin de año.
¡Y todavía falta Reyes!.



