El Padre Pío de Pietrelcina es uno de los más grandes místicos de nuestro tiempo. Su vida era oración, sacrificio, pobreza.
Sacerdote capuchino. Celebró su primera misa el 10 de Agosto de 1910. Ocho años más tarde, el 20 de Septiembre de 1918, aparecieron visiblemente las llagas de Nuestro Señor en sus manos, pies y costado izquierdo del pecho, haciendo del P. Pío el primer sacerdote estigmatizado en la historia de la Iglesia (San Francisco de Asís no era sacerdote).
Grandes multitudes, de todas las nacionalidades, pasaron por su confesionario. Las conversiones fueron innumerables. El Padre Pío pasaba hasta 16 horas diarias confesando. Algunos debían esperar dos semanas para lograr confesarse con él.
El Padre Pío conocía todos los pecados de sus fieles, incluso, los que mantenían en secreto.
Fueron innumerables los testimonios de curaciones milagrosas, bilocaciones, clarividencias, profecías, etc. Sus misas conmovían a los fieles por su profunda devoción.
A través de sus cartas, y por medio de testigos, al Confesor se le descubren insospechables y tremendos sufrimientos espirituales y físicos, seguidos de una dicha inefable derivada de su íntima y contínua unión con Dios.
Su fama era tan grande, y sus fieles tanto, que esto despertó la envidia de innumerables personajes dentro de la iglesia. A partir de entonces el Padre Pío estuve encerrado durante 10 años, y no se le permitía confesar, ni dar misa.
Pero la devoción de sus fieles no paraba de crecer y multitudes acudían día a día a la puerta de la iglesia donde él permanecía encerrado. Esto no impedía que el sacerdote siguiera obrando espiritualmente y milagrosamente en los fieles que oraban por su intercesión divina.
Recibió los estigmas el 20 de septiembre, 1918 y los llevó durante 50 años. Pocos meses antes de su muerte, las heridas comenzaron a desaparecer, tal como Jesús se lo había predicho. Los médicos que observaron los estigmas del Padre Pío no pudieron hacer cicatrizar sus llagas ni dar explicación de ellas. Calcularon que perdía una copa de sangre diaria, pero sus llagas nunca se infectaron. El Padre Pío decía que eran un regalo de Dios y una oportunidad para luchar por ser más y más como Jesucristo Crucificado. De los estigmas emanaba olor a rosas.
El 23 de Septiembre de 1968 fallece a los 81 años. Durante 4 días su cuerpo fue expuesto ante millares de personas que formaban una enorme columna que no conoció interrupción hasta el momento del funeral, al cual asistieron más de cien mil personas.
El Padre Pío sigue realizando milagros hasta la actualidad.
Informes: 03489 -439649 / 15 575775 (msj) lavozdelaguila@yahoo.com.ar www.delcieloalatierra.com.ar.



