Andando por la bicisenda, cerca de la sala de primeros auxilios, veo venir caminando a una madre con su hijo, él tenía una cabellera rubia que brillaba aun mas por los rayos del sol y sus ojos celestes me veían llegar a los lejos, asombrados por la bicicleta parecida a la que él tenia colgada en el galpón producto de la penitencia por escaparse sin permiso. Matías tenía Síndrome de Down y se me ocurrió, en ese momento, integrarlo a un grupo de Teatro infanto-juvenil en plena formación junto a niños convencionales.
No hubo necesidad de presentárselo al resto de sus compañeros, él solo se presentaba con un "Hola" entendible y audible por demás. Detrás de él existió todo un grupo que también necesito integrarse, padres, madres y chicos, pero Matías llevaba la bandera. Nunca faltaba a los ensayos, y su diversión era la nuestra, sabía lo que tenia que hacer en el escenario e improvisaba como el mejor, su idioma ya todos lo entendían de tanto frecuentarlo y entonces empezó el cambio, para algunos fue mogólico, para otros era Síndrome de Down pero para sus compañeros de teatro era simplemente "el Mati".
El grupo lleno salas de más de 500 personas, dio inicio al festival de teatro infantil de Necochea y Matías fue premiado por la Comedia de la Pcia de Bs.As en Baradero.
Integrar chicos especiales es una experiencia única y de un aprendizaje mutuo de alto valor espiritual. Actualmente se integran chicos especiales a colonias de verano, grupos de teatro, grupos de baile…pero el deporte esta vacío de integración. Cuando se integra a un niño con Síndrome de Down a un grupo convencional siempre algo se gana y también algo se pierde, pero depende mucho de la mirada con la que quiera verse.
Vamos a ganar un ejemplo de amistad contagioso en todo el grupo
Pero vamos a perder la intolerancia de un día cargado de cansancio y fastidio
Vamos a ganar la muestra gratis de la alegría del juego compartido
Pero vamos a perder la mezquindad que da la competencia desleal
Vamos a ganar el asombro inocente y feliz ante el logro de un imposible
Pero vamos a perder la indiferencia por lo que siempre se hace fácil
Vamos a ganar la emoción de una ternura incalculable
Pero vamos a perder lágrimas por esa emoción, las mismas que pensábamos que ya no estaban
Vamos a ganar un sin fin de nuestras de agradecimiento
Pero vamos a perder la idea de que todos los días son iguales y monótonos
Vamos a poder cambiar la pregunta de inicio…Que hago con él?
Por otra mas sincera después de un tiempo…que hago ahora sin él?
Vamos a perder la amargura adulta por la inocencia de la vuelta a la infancia
Por eso integrando a un niño Down vamos a ganar un niño para siempre…
CONTINUARA EL PROXIMO DOMINGO
NESTOR OSCAR BUERI
Observador y Coordinador de Grupos
Psicólogo Social



