Con una Iglesia Catedral de Santa Florentina completamente colmada de fieles,entre los cuales numerosas las familias con niños, los jóvenes y feligresía en general, el Obispo de Zárate-Campana, Mons. Oscar Sarlinga celebró la misa, en cuya homilía transmitió el mensaje al Pueblo de Dios para el sagrado tiempo de Cuaresma, que inició haciendo referencia al Salmo 120, "el Guardián del Pueblo" o "el Guardián de Israel", que no duerme ni reposa, a la unión con la Cruz de Cristo y a poner en obra en primer lugar la caridad, en la escuela de la Palabra de Dios y del Espíritu de verdad, todo esto apoyado por citas bíblicas, preferentemente del Apóstol San Pablo y del Evangelio según San Juan.
Explicó después que el tiempo litúrgico de cuaresma es "una batalla espiritual" y citó en este punto el Mensaje del Papa Benedicto XVI, en el n. 2, cuando se refiere a "la batalla victoriosa contra las tentaciones". Prosiguió el Obispo explicando la necesidad de una renovación de la ascesis, o de la ascética, y luego de mencionar lo que significaba esta virtud para los filósofos antiguos, la ensalzó desde la fe cristiana, como ordenada al desarrollo "integral" de la personalidad, comparándola, como lo hace san Pablo, con una "gimnasia", una "milicia", un "deporte arduo" o un entrenamiento, acotando, luego, que "robustez moral no es la que está de moda". Como suele hacerlo, concluyó con una visión eclesiológica, esta vez de la Cuaresma, y se refirió en especial a cómo el Espíritu Santo mora en la Iglesia y en los corazones de los fieles como en un templo, y cómo Él (el Espíritu) introduce a la iglesia en toda la verdad, la unifica en la comunión y en el ministerio, la guía con diversos dones jerárquicos y carismáticos y la adorna con espléndidos frutos, así como con la fuerza del Evangelio continuamente la rejuvenece y renueva.
Dijo también el Obispo que las grandes virtudes, y los valores, han de ser presentados, a través del testimonio, también a los que no creen, porque hay una gran "hambre" y "sed" de Dios en nuestro mundo contemporáneo, razón por la cual es preciso reforzar la evangelización y misión, y que, por otra parte, los principios de la doctrina social de la Iglesia, a saber, la amistad social y la amistad cívica (de las que nos habla el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia) nos servirán de nexo con mucha gente de buena voluntad, aunque no sea religiosa y aunque no crea.
Concelebraron con el Obispo Mons. Sarlinga el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, el Pbro. Hugo Lovatto, cura párroco de la iglesia de Santa Florentina, el Pbro. Nestor Villa; asistió el diácono permanente adscripto, Rev. Ricardo Dib así como sirvieron al altar tres jóvenes del grupo de acólitos de la iglesia catedral. Los fieles se acercaron en su totalidad a recibir las cenizas y lo hicieron con gran devoción.



