Se suele argumentar que el crecimiento económico es una de las cartas del oficialismo en la competencia electoral que se avecina. Sin embargo, la economía argentina no esta tan bien como se suele reflejar en los medios. El crecimiento combinado con alta inflación es pan para hoy y hambre para mañana. El bajo nivel de inversion de los locales, y la bajísima inversión extranjera ponen serios limitantes al crecimiento real, corregido por inflación.
La semana pasada, una importante consultora realizo una presentación sobre la economía mundial. Agrupando a las regiones según sus posibilidades de crecimiento se destaco el mundo emergente: en primer lugar China y el Asia Pacifico; en segundo lugar America Latina. Entre los países maduros, Estados Unidos se esta desempeñando mejor que lo previsto pero aun tiene un lastre de la ultima crisis financiera; mientras que Europa es la gran incognita de los próximos años frente al desafio de la competitividad y la innovación.
Cuando vemos America Latina, entre los países que mas aprovechan las posibilidades se destacan Brasil, Chile, Mexico, Peru, Colombia, Uruguay. Entre los que menos la aprovechan, Nicaragua, Cuba, Venezuela, Argentina. Al ser consultados por la razón de esa clasificación, en particular en el caso de Argentina (donde la economía crece, mientras que en Venezuela decrece), la respuesta fue que ese crecimiento no esta siendo aprovechado para insertar al país efectivamente en la economía mundial, que los ingresos del Estado no se usan para reducir la pobreza en forma sostenida, y que en definitiva es muy limitado lo que de esta bonanza se esta empleando para prevenir otra de las cíclicas crisis de nuestros país. Al contrario, se siguen incubando burbujas y generando problemas hacia adelante.
Tampoco existe un "modelo". Modelo es algo elaborado con lo que uno puede o no estar de acuerdo. En materia económica el Ministro Boudou parece mas preocupado por el rock y su precandidatura porteña que en ocuparse de los graves problemas, como la inflación. El crecimiento esta motorizado por lo que hacen los privados (empresas, trabajadores) mas que por una gestión económica que no hace nada, dejando temas tan sensibles como la inflación a la deriva. La intervención del INDEC y manipulación de sus estadísticas para reflejar una inflación que es mentira, es otro grave indicador no ya del estado institucional sino del estado ético y moral de estos gobernantes que se empeñan por agruparnos entre los países marginales, poco serios. Mientras tanto la inflación come el ingreso de los hogares.
El uso de los fondos de la ANSES con criterios técnicos poco transparentes y discrecionales, no hace mas que poner en duda si se esta administrando bien la jubilación futura de los trabajadores actuales. Los fondos de la ANSES se usan para nobles objetivos (como entregar netbooks a los alumnos) pero alejados de la finalidad de financiar de las jubilaciones futuras. Ademas se invierten para financiar al gobierno, a tasas mucho mas bajas que las que aconsejaria una administración racional de los fondos de los jubilados. Como si esto fuera poco, las acciones que le quedaron al Estado luego de estatizar (expropiar) las AFJPs están siendo usadas políticamente para nombrar directores con injerencia en las decisiones de las empresas privadas, en un avance mas del Estado sobre el sector privado.
Todos estos problemas tienen origen político. En concreto el gobierno actual es una maquina de hacer cosas para quedar bien con todos, sin importar el costo. Precisamente, ese costo no se paga hoy, porque mientras quede algo del combustible del crecimiento (precios agrícolas, etc.) se puede seguir pateando la pelota hacia adelante. El problema radica en que si se siguen acumulando distorsiones de esta primavera no nos va a quedar nada.
Las oportunidades que nos ofrece el mundo para mejorar genuinamente la calidad de vida de los argentinos actuales y futuros, son inconmensurables. Las areas que hay que gestionar para aprovechar estas oportunidades, exigen poner en los niveles de gestión a los mejores, con un marco de liderazgo político que se esfuerce por remover las trabas para que los cambios se hagan. Ese nuevo liderazgo es posible. No se trata de un liderazgo perfecto, porque ninguno lo es. Se trata de un liderazgo inteligente, humano, con vocación de hacer las cosas bien, pensando en los argentinos, decodificando acertadamente los tiempos que vivimos y las oportunidades.
Creemos que los liderazgos se hacen desde abajo. En cada ciudad, en cada pueblo. Por este motivo venimos abogando por el dialogo entre la oposición, en un contexto político donde el principal enemigo es la fragmentación. Por ello es auspicioso el llamado de Primero Campana a acordar politicas publicas para nuestra ciudad. Campana esta en un nivel de madurez política que esta por encima del promedio del país y podemos generar un liderazgo desde el ejemplo en un país que necesita imperiosamente que estas iniciativas se multipliquen en todo lugar y a todo nivel.



