Dirigentes de CICOP Campana dieron a conocer la declaración de FESPROSA (CICOP a nivel nacional) sobre el tema que es motivo de preocupación de los mencionados trabajadores de la salud.
El texto de la misma expresa: "Seguro que no hay que resignarse. La semana pasada el gobierno nacional volvió a aumentar nuestra deuda externa en 400 millones de dólares tomando un préstamo del Banco Mundial. Es, relativamente, poco dinero para entregar aún más el diseño de las políticas públicas de salud a los tecnócratas del Banco.
Desde 1993 el Banco Mundial viene pregonando reemplazar el derecho universal a la salud integral por planes focales instrumentados a través de un seguro para pobres, seguro que permita a los excluidos salir con un carnet al mercado y comprar prestaciones de la enfermedad con la falsa ilusión de que serán incluidos.
Empezaron con el Plan Nacer que no sirvió para nada. Después de gastar en auditorías y administración buena parte de los recursos, el impacto sobre la mortalidad infantil y materna del Nacer fue nulo. Eso sí, el dinero fue usado tanto para un barrido como para un fregado. Comprar una lamparita en un centro de salud que el estado no mantiene, tomar personal precario, repartir premios a fieles y castigar a díscolos o aumentar la caja chica de algunos hospitales como parche para sus presupuestos miserables.
Este nuevo préstamo tiene el confeso objetivo de aumentar la "securitización" de los pobres, ampliando los seguros provinciales. No es que los funcionarios no saben que estos seguros no sirven para nada. Es que la unidad de financiación internacional del ministerio de salud de la nación y el enjambre de consultoras que lo rodean tienen que seguir viviendo.
Bien se decía que donde hay una necesidad hay un derecho. Para el Banco Mundial donde hay una necesidad hay un seguro. El seguro conlleva la exclusión del derecho".



