Que increíble resulta saber que todavía se siguen usando bengalas en ciertos recitales de rock,lamentablemente otra muerte se suma a la dupla bengala-rock.
Tristemente algunas personas, en este caso el mismo público seguidor de Callejeros parecen olvidar de ese hecho que ocurrió un 30 de diciembre hace algunos años atrás y del que 194 chicos no volvieron , ni volverán.
El rock es un estado mental,una postura, un estilo de vida, una filosofía de vida y tambien es un estilo musical que obviamente dejo de ser lo que era en sus comienzos, hoy hasta la banda más rebelde y contestataria suena en el lloby de una multinacional o en cualquier programa de tv.
Quien tuvo la posibilidad de estar arriba de un escenario sabe lo mágico que son esos momentos, donde todos lo demás se paraliza y aflora esa energía espiritual que puede estar fomentada por ese hermoso pasaje musical o esa letra que tanto nos conmueve, o ambas cosas, personalmente como otras tantas personas asistí a muchos y a diferentes festivales y recitales de rock, nunca me pareció importante ni mucho menos imprescindible el hecho de tener que encender una bengala para festejar o disfrutar de un buen momento , un buen show y de disfrutar de la música para la cual pagamos con nuestro dinero.
A partir de la aparición del rock chabón o rock barrial (termino que no estoy de acuerdo, porque de alguna manera todas las bandas o solistas salen de algún barrio) se empezó a mezclar el folclore de la cancha, la del fútbol con el del rock, cosa que nos puede gustar o no , pero que sucede de todas maneras,
Luego de la masacre de Cromañón siguen habiendo bengalas encendidas en recitales de rock, es totalmente inentendible e inaceptable, tanto para quienes la usan como para lo que están tocando, una vez a poco tiempo de la masacre en un recital se paro en medio de una canción porque un chico había encendido una y desde el escenario intimaron a que por favor la apagara,pero ahora parece que volvió a ser normal, cosa que detesto, porque por cada bengala encendida hay alguien que se olvida de manera absurda de los chicos que murieron en Once.
personalmente creo que cuando se necesita adornar demasiado un show de rock, en este caso con fuegos artificiales,y desde el público, más pobre es la oferta musical, quizás haya que buscar alguna otra manera más positiva, más útil y menos peligrosa de llenar ese hueco, tanto arriba como abajo del escenario.
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