Cuando Cristo viene a nuestra vida, cuando lo aceptamos como salvador, somos regenerados, somos justificados porque Dios perdona nuestros pecados y los reemplaza por su justicia, y nos da una nueva vida espiritual conforme a su voluntad.
Pero también se agrega a esto algo maravilloso, nos da entrada a su familia y nos adopta como sus hijos, es decir que gozamos de todos los derechos como hijos de Dios, tenemos a nuestro alcance su amor y misericordia, sus promesas y la preciosa esperanza que un día moraremos con El en su Reino Celestial por la eternidad.
La historia de nuestra vida es como la del hijo pródigo que encontramos en el Evangelio de Lucas capítulo 15 versículos 11 a 32.
Es el hijo que se fue de su casa alejándose de su padre, dilapidando los bienes que le habían dado y cayendo en la mas lamentable situación, a punto tal que deseaba comer la comida de los cerdos.
Cuando tocó fondo y consideró su situación, se arrepintió y decidió volver a casa de su padre, pedirle perdón y que le permitiera vivir como un sirviente, o sea que había perdido todos los derechos que gozaba como hijo.
Pero ¿Qué hizo el Padre? Se alegró por su regreso, le hizo poner vestido y un anillo en su mano que simbolizaba todos los derechos que le correspondían como hijo, hizo fiesta, le brindó todo su amor y fue inmensamente feliz porque había recuperado su hijo.
Esto es lo que DIOS hace con todo aquel que arrepentido acepta a Jesús en su vida.
Como hijos de Dios descubrimos lo que antes ignorábamos, que Dios nos ama y como buen Padre, corrige nuestras vidas, cuando nos alejamos de la forma de vivir que El quiere para nosotros y a través de su Santo Espíritu, nos hace notar nuestros errores y nos guía a transitar el camino recto, de la verdad, el camino que Dios nos muestra en su Palabra que debemos transitar todos sus hijos.
Dios es un padre accesible en todo momento siempre está interesado y disponible para nosotros, cuando tengamos problemas, dudas, cuando disminuya nuestra fe, siempre contaremos con la ayuda de Dios, porque somos sus hijos y ese es nuestro privilegio.
Goza de todos los derechos de un hijo de Dios, aceptando a Cristo en tu corazón.
Busca una iglesia que enseñe la Palabra de Dios ¡Hasta la próxima semana!
Que Dios te bendiga.
Roberto Morales
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