Cuando todos están equivocados, todos tienen razón. El domingo pasado las elecciones en la ciudad Autónoma de Buenos Aires dejaron varias lecciones. En primer lugar que una propuesta basada en "porque soy oficialista voy a tener más recursos", es una propuesta muy pobre y limitada en su alcance. La gente pide gestión y atención de sus problemas en lugar de dádivas. Mauricio Macri demostró que es posible un modelo de gestión que prioriza el tratamiento de los problemas concretos más allá de los marcos ideológicos. La gestión de una ciudad tiene mucho de concreto y poco de ideológico. Por eso en Buenos Aires la gente ponderó las acciones por sobre los pensamientos. Al final del día, eso es lo que esperamos de nuestros gobernantes: que gobiernen. Y Mauricio Macri demostró que se puede gobernar bien a pesar de tener un gobierno nacional que no sólo discrimina sino que hostiga. Existen otras implicancias del voto porteño. Entre los votantes del Pro había heterogeneidad respecto de a quiénes votaran para Presidente de la Nación. Simplemente, se votó por lo que se consideró lo mejor para la ciudad. Precisamente, eso es lo que procuramos para Campana: que independientemente de las preferencias presidenciales, los que confluimos en determinados valores centrales (transparencia en los actos de gobierno, eficiencia en la gestión, desarrollo humano en lugar de clientelismo, entre otros) votemos por el Frente por Campana y nuestro candidato Carlos Cazador. Este Frente es una experiencia poco común en un país donde escasean los consensos, donde prevalecen las diferencias por sobre las coincidencias. No tenemos duda de que la ola de aire fresco que empezó en la Ciudad de Buenos Aires va a llegar a Campana próximamente. Estamos cansados de los anuncios sin hechos, de las contrataciones oscuras, de las obras en tiempo electoral. La administración de una ciudad como Campana es una oportunidad para quiénes tengamos una visión de futuro, de largo alcance. Porque Campana tiene un potencial de desarrollo que encierra una oportunidad enorme para vivir mejor. Queremos confrontar civilizadamente dos modelos de ciudad: uno basado en la improvisación y los anuncios, y otro basado en la gestión y en los hechos. Se ataca al Frente desde el oficialismo y sus acólitos pero no se animan a discutir; a contrastar. Impulsamos el debate de propuestas entre los candidatos a intendentes. El oficialismo tiene que dejar atrás el miedo a debatir. Pensamos en un debate con reglas acordadas, con el objetivo de que el vecino pueda comparar y elegir. Es lo mejor que le puede pasar a nuestra democracia local.



