Comencé a participar en la vida política en el año 1982, a partir de que los militares iniciaron la apertura política, luego de años de barbarie y criminalidad, implementada como método desde el propio estado. Años han pasado, mucha agua ha corrido debajo del puente y he visto como el agua de las ilusiones de un país mejor, se iban filtrando por entre los dedos de mis manos. Frustración tras frustración, con cada gobierno, con excepción del gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, todos los otros incluido el actual, han visto minadas sus bases por la corrupción, forma sistemática de gestión de los diferentes gobernantes y sus secuaces, y el gobierno local no ha sido la excepción. La gran diferencia es que los políticos de cabotaje en nuestra ciudad no han estado a la altura de la circunstancias, tanto de demostrar un comportamiento austero como de asumir una conducta aleccionadora en lo atinente a la transparencia de la gestión. Y he aquí el germen de la destrucción de toda ilusión.
La falta de transparencia y la sospecha permanente en la sociedad de la deshonestidad de la dirigencia política, es la base de sustentación del descreimiento generalizado en que otra cosa es posible. Hoy político es sinónimo de corrupto, política es actos espurios. Muchos han colaborado con sus actos de gobierno para que la sociedad internalizara resignadamente y por cierto, terminara naturalizando el concepto de "…roba pero hace…", y conceptualizando de una manera autoengañosa, que todos los políticos, son iguales, con lo que termina auto justificándose en la engañosa conducta de "… y a quien vas a votar…" descalificando la posibilidad de un cambio y condenándose a si mismo a una nueva frustración. Decía Albert Einstein "no puedo esperar resultados distintos si siempre hago lo mismo". Nuestra sociedad se ha condenado a obtener los mismos resultados por hacer siempre lo mismo, negándose a la posibilidad de la búsqueda de algo superador.
Hoy nos encontramos con una sociedad saturada de sufrir las consecuencias de un gobierno plagado de arbitrariedades, actuando bajo la soberbia de la impunidad por falta de control y transparencia. Asfixiado de mentiras evidentes se ha puesto en marcha decididamente en cambiar de manos la administración del erario, para que se comience a administrar en forma transparente, para que tengan los destinos que corresponden, sean reasignados apropiadamente sobre la base de un cambio de concepto radical, el manejo transparente de los fondos. Basamento fundamental para el inicio de un proyecto serio de gobierno. Nada puede fundarse seriamente, en cualquier punto cardinal, si no es sobre la base de la transparencia en la gestión. Para que esto suceda debe tenerse mujeres y hombres probos, más allá de sus éxitos personales; con principios éticos basados en la honestidad. Hoy comportamiento verdaderamente revolucionario en la instancia en la que se encuentra nuestra sociedad. Antes podíamos discutir si la izquierda o la derecha. Los social demócratas o social cristianos, los liberales o los marxistas, cambiaban la realidad de una sociedad con alta injusticia social, hoy nos encontramos frente a un gobierno que pregona ser progresista, con aliados históricamente pregonantes de progresismo y un nivel de corrupción tal vez sin precedentes.
Hoy hasta la Sra. Hebe de Bonafini ha dado muestras, cuanto menos de incapacidad en el control de los fondos y una manifiesta arbitrariedad en su comportamiento en la administración de una institución, justificando su desatinada conducta con la elevada edad de las madres como argumento. Otra caracterización de la gestión del gobierno tanto nacional como local es el grado de violencia en todos sus actos relacionados con el trato a la oposición, asimismo la permanente actitud de endilgarle comportamientos propios de su gestión tal la sistemática arbitrariedad en el manejo de los fondos y la falta de transparencia en sus actos.
Queda expuesto que hoy la realidad de nuestro país nos pone frente a la necesidad de re significar los paradigmas de derecha y de izquierda como ideologías en defensa de los intereses de los sectores más marginales y en general del país, pero el debate debería darse entre honestidad y deshonestidad en todos los órdenes.
La transparencia en la gestión de gobierno debe ser la bandera que debe enarbolar el nuevo gobierno. Hoy lo revolucionario, de este nuevo gobierno por llegar, debe ser la transparencia y el control en la gestión de gobierno tanto en los actos como en las personas. Hoy la revolución queda en la decisión de quienes quieren terminar con la arbitrariedad, la impunidad, los discursos llenos de palabras y vacíos de contenido, con la violencia en el disenso; queda en manos de los ciudadanos que quieren una gestión transparente para vivir mejor.



