Uno de los mandamientos dice "Amaras a tu prójimo como a ti mismo" Entonces, me pregunto ¿qué es esto de amar a los demás como a mí mismo? ¿Qué es el amor a uno mismo? ¿Cuál es la diferencia con el egoísmo? ¿Por qué antes de amar y dar a los demás, primero tengo que empezar por mí? Si yo quiero lo mejor para el otro, ¿Por qué primero busco lo mejor para mí?
A continuación, comparto con ustedes las palabras de Roberto Perez en su conferencia "El amor a uno mismo".
"Lo que hacemos en nosotros afecta a los otros y lo que no hacemos en nosotros mismos también afecta a los otros. Por eso, lo que hagamos en cada uno de nosotros, es lo mejor que podemos hacer por los demás. A mayor compromiso conmigo mismo, habrá mayor compromiso con los que me rodean...Pero ten en cuenta una cosa: Tomas tu vida en tus manos... ¿y qué sucede?... ¡algo terrible!... no hay nadie a quien culpar. El compromiso conmigo mismo es tomar mi propia vida en mis manos y no culpar a nadie por lo que me falta, por lo que no tengo, por lo que otro no hizo o por lo que me hicieron...
Según Platón, amar es querer el bien de aquello que uno ama. Entonces amarme a mí mismo es querer mi propio bien, que es el desarrollo pleno de mí mismo, es comprometerme a desarrollar plenamente mis talentos y mis dones.
Entonces, ¿Qué tengo que trabajar en mí?:
1.- Aceptarme. La propia aceptación supone conocerme y valorarme. Conocerme a mí mismo implica responder tres preguntas fundamentales: ¿quién soy?... mi definición en la vida; ¿para qué estoy?... mi misión en la vida; y ¿para dónde voy?... mi sueño, mi anhelo del alma. Valorarme es querer lo que soy y no siempre estar mirando lo que me falta; es no compararme con nadie; es dar gracias por lo que soy y por lo que tengo.
2.- Enriquecerme. Supone alimentarme no sólo físicamente, sino, afectiva, intelectual, social y espiritualmente; para luego compartirlo con los demás. Debo aprender a gobernar cuánto tiempo le dedico a cada cosa y qué energía pongo. En la medida en que nos conquistamos y nos alimentamos bien, gobernando nuestro tiempo y nuestra energía, nos enriquecemos como personas y enriquecemos a los demás.
3.- Darme. Supone darme a los otros. Abrirme y entregarme. Cuando yo me doy y el otro se da, termino de aceptarme y de enriquecerme a través de lo que el otro me aporta. El que vive dándose a los demás crece porque, amándose a sí mismo, comparte con los demás y aprende de ellos lo que le devuelven.
Enseñamos lo que sabemos pero contagiamos lo que vivimos... entonces les pregunto ¿qué estamos contagiando?
Amar a los otros es ayudarlos a que hagan lo mismo que nosotros tenemos que hacer. Si quiero lograr que otros se acepten, se enriquezcan y se den, tengo que hacerlo primero yo. El compromiso por aceptarme, enriquecerme y darme es lo mejor que puedo hacer para que los que me rodean puedan hacer lo mismo contagiándose de mí. Y, en la medida en que yo pueda, colaborar a que cada uno de ellos haga eso.
Para amarse a uno mismo y amar bien al otro se requiere lo siguiente: El camino para el amor.
Todos somos alumnos y maestros. Algo vinimos a aprender y algo vinimos a enseñar. El secreto es descubrirlo. Por eso, amémonos a nosotros y preguntémonos qué vinimos a aprender a esta vida y qué vinimos a enseñar. Yo necesito de lo que tú me puedas enseñar y si estoy aquí con todo amor es porque vine a compartir lo que vine a enseñar.
Si empezamos a crear esto entre nosotros, sin esperar a que el otro me dé todo, sino también compartir lo mejor de mí, entonces seremos todos alumnos unos de los otros y maestros los unos de los otros. Cuando hagamos esto y vayamos aprendiendo a darnos a nosotros más, contagiaremos este deseo y compromiso de ser mejores.
Esto es lo que significa "Amar al otro como a uno mismo".
¿Qué opinas de esta nota? Escribime a maoppici@fibertel.com.ar



