Paradito al lado de la taquilla Sergio escuchaba la vos del preparador físico, mientras se secaba con la toalla las últimas gotas de una ducha eterna. El entrenamiento había terminado hacía mas de una hora, pero el fin de semana pasado un tiro libre que no salió como él quería lo obligó a quedarse a darle puntería y pegarle al travesaño desde afuera del área y después a pelotear arqueros hasta que la rosca de su zurda y el empeine de la derecha confirmen el aprendizaje. Era la época de la pelota blanca con gajos pentagonales, de botines con algún tapón faltante y camisetas de hilo pesadas por el agua del calor.
"...mañana venimos a las tres para empezar tres y media...eh?.."
No hacia falta la invitación, Sergio y algunos mas, a las dos y media de la tarde en pleno verano ya estaban con los botines puestos. No de casualidad cuando en aquél partido el arquero rechazó con los puños, desde afuera del área la paró de pecho, midió su zurda y el misil con mira telescópica partió veloz hacia su objetivo. La pelota entró pegando antes en el travesaño por el que tantas veces le había pegado en horas extras de entrenamiento. No fue casualidad, no existen las casualidades.
Mariano, de anteojos negros y pelo mojado, baja de su BM flamante. Bolsito pequeño bajo el brazo, pone la alarma sin mirar y camina lento dejando una estela de perfume importado que se hace más pesado. Había llegado tres menos diez, demasiado temprano para empezar a las tres. Pero todavía le quedaban unos minutos para enviar el mensaje número mil a la señorita que anoche tachó de la lista.
La pelota viene cruzada de derecha a izquierda, tomando velocidad a media altura, el delantero se anticipa al defensor y en el área chica cabecea, es un fusilamiento a corta distancia, pero la sorpresa del arquero puede más y paradito sin moverse alcanza a tapar.
La pelota ahora viene de "a rastrón", jugada rápida hay que darle de primera, solo apuntar bien, pero la pelota se eleva y espanta a un par de palomas torcazas que andaban jugando lejos. Mientras el relator justifica al delantero de la forma mas complicada "...y..le quedó para la de palo.."
Muchas situaciones como estas vemos en cada partido, y el comentario tribunero no se hace esperar "…que para la de palo ni ocho cuartos!!! ...Todos los días ocho horas con la pelota están...no aprenden a patear con las dos piernas.!!??..." "Donde aprendiste a cabecear!? Cabeceas menos que yo en los bailes....!!!
Y esto tampoco es casualidad, todo se logra en la medida del esfuerzo, del sacrificio, del estar comprometido con la causa, de pertenecer y ser parte. Todos son iguales, todos parten de la misma gatera y en el mismo momento, la diferencia la marca el que hace algo distinto, el que hace algo más, el que suma valor agregado.
Tampoco es cuestión de suerte, que Sergio le haya sacado las tela de araña al ángulo no es cuestión de suerte. Y ahí me viene la historia del gran golfista Roberto de Vicenzo, el enorme maestro había recorrido los 18 hoyos exitosamente, un admirador se acerca y le dice "..Maestro que suerte que tiene Ud..." la respuesta genial no se hizo esperar "…Si..! y cuanto mas entreno mas suerte tengo...!!"
Hasta la próxima
NESTOR OSCAR BUERI
Observador y coordinador de grupos
Psicólogo social
Charlas y conferencias
nestorb_ps@hotmail.com"



