Buenos Aires, (Especial para Noticias Argentinas, por Daniel Casal)- Como un fantasma que regresa del pasado, la amenaza de apagones generalizados durante el verano volvió a blandirse sobre la cabeza de los argentinos.
La gente resultó testigo también de un debate entre el gobierno y las privatizadas, el cual tuvo, sin dudas, ciertos visos de irracionalidad.
Desde la etapa de las privatizaciones a esta época, se ha visto de todo en el campo del señor de esta Argentina.
Hubo empresas, como algunas de ferrocarriles, que hicieron circular sus trenes desmantelados con el fin de presionar por aumentos de subsidios. Sólo cuando los lograron, el servicio retomó lo que aquí se le llama normalidad.
Otras, como concesionarias viales, que solo instalaron cabinas de peaje, cortaron el pasto y a cobrar.
En otros casos, se retiraron del país ante las primeras nubes económicas, porque no les cerraba una ecuación realizada en la Argentina de los ´90 y que se desdibujó con rapidez.
También estuvieron las empresas que hicieron fuertes inversiones, como en telefonía, donde en una década se modificó todo el espacio de las telecomunicaciones.
Los balances de éstas daban si jugosas ganancias ante la escasez de competencia, la expansión vertiginosa del servicio y un elevado nivel tarifario.
Puntualmente, en el caso de las empresas de energía, con concesiones de nueve décadas, se proyectaron años de limitados rendimientos para luego ingresar en la supuesta época de vacas gordas.
No obstante, las compañías se quejan de que esta etapa nunca llegó con plenitud y luego sobrevinieron la devaluación y la pesificación.
Varios interrogantes
Luego de la fuerte pirotecnia verbal de los últimos días entre el Gobierno y las empresas de energía y su amplia difusión pública, quedaron varios interrogantes por develar.
El primero de ellos es sí a las firmas le convenía la posibilidad de un verano con caos en el servicio, en el medio de una crucial negociación tarifaria.
La respuesta racional sería que luego de los supuestos apagones estivales estarían en una peor posición negociadora.
La otra pregunta es sí les convenía pulsear políticamente con un Presidente que por estos días cuenta con un 80 por ciento de adhesión pública. La respuesta lógica también es no.
Por lo tanto, si las firmas diseñaron esta estrategia para forzar el incremento, el tiro salió exactamente al revés.
Se alejó la posibilidad de ajuste de tarifas y hasta circuló la versión de que el Presidente pretendía convocar a una movilización en contra de los que reclaman el incremento.
Cuando la sangre llegaba al río, desde ambos lados se decidió tender los necesarios puentes de la negociación.
Además, entre los empresarios del sector se determinó bajar el tono de las declaraciones, ante las escasas ganancias percibidas en el río revuelto de la discordia.
Hubo una reunión convocada de urgencia por el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, donde luego de los tirones de orejas, llegó la hora de la negociación.
Allí, el ministro los interrogó sobre sus intenciones futuras de quedarse en el país o abandonar las concesiones.
Los hombres de negocios aclararon que han invertido demasiado en el país como para irse y reclamaron reglas de juegos claras y estables, con el fin de proyectar negocios.
Sobre el nivel de ingresos, aclararon que no solo se puede hablar de tarifas sino también de beneficios impositivos.
Un crucial encuentro empresario
A principio de noviembre se realizará en Mar del Plata el tradicional Coloquio de IDEA, que históricamente reunió a lo más importante del Gobierno y el mundo empresario.
En esta oportuidad, ya confirmaron su presencia los ministros Roberto Lavagna y Daniel Fllmus, y otros funcionarios de menor rango.
Pero, el presidennte Kirchner no confirmó su asistencia y nadie sabe qué es lo que hará si se tiene en cuenta la relación no del todo idílica con algunos sectores empresarios.
De hecho, un documento reservado que circula por algunos escritorios de hombres de negocios lleva el título: "Kirchner bajo la lupa de los empresarios".
En ese papel se mencionan las inquietudes porque un modelo no del todo claro y el que se confundió más con las declaraciones de Kirchner de que quiere una "burguesía nacional".
Este concepto siempre definió al grupo de empresarios que producía más que nada para el mercado interno, contra los sectores netamente exportadores.
Pero, la geografía cambió abruptamente en la últimas décadas luego de la transnacionalización del capital y en un marco de globalización.
Los banqueros sustituyeron del centro de la escena a los industriales y los gerentes a aquellos viejos dueños de empresas, luego de que muchos de éstos se encargaron de vender sus compañías.
En este marco, los empresarios tratan de proyectar el futuro, aunque nadie sabe bien cómo hacerlo.



