ZURICH.- Agotada -sin ningún tipo de avance- la etapa europea de la gira que el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, emprendió para iniciar las negociaciones con los acreedores de la deuda en default, Economía apuntará ahora su estrategia a lograr que, en la escala en Nueva York, el martes próximo, los operadores de ese mercado muestren interés por los bonos que la Argentina emitirá en pesos, indexados por el índice CER (que sigue la evolución de la inflación).
"Creemos que algo de eso puede pasar porque el mercado está revelando cierta expectativa de que el peso argentino tienda a apreciarse y que se produzca una migración desde obligaciones en dólares hacia las que se emitan en moneda nacional", dijeron aquí -optimistas- fuentes vinculadas a la negociación.
En la presentación de la propuesta de reestructuración de la deuda, hecha por el ministro Roberto Lavagna el mes pasado en la asamblea del FMI en Dubai, Economía había dicho que sólo podrían tomar deuda nueva en pesos, indexada por CER, a aquellos que tuvieran bonos en pesos. Sin embargo, más tarde, en el Palacio de Hacienda admitieron estar analizando la posibilidad de "permitir movilidad dentro del canje de distintas monedas en favor de dólares, euros y pesos indexados".
Pero más allá de las conjeturas, las características de los futuros bonos de reestructuración del default más grande de la historia, por un total de US$ 94.300 millones, siguen siendo un secreto bien guardado por Nielsen. "La información se suministrará al mismo tiempo para todos y cuando estemos listos para darla. Si algo tiene que tratar de recuperar la Argentina es previsibilidad y calidad institucional", dijo el secretario de Finanzas. Y no dijo más.
Ayer, Nielsen cerró el tramo europeo de la gira en esta ciudad barrida por la nieve, sede de la poderosa banca suiza, y en donde hay tenedores de papeles argentinos por más de US$ 8000 millones. Fueron dos horas de deliberación en la sede que la Asociación de la Banca Suiza, que sorprende por su austeridad: funciona en una oficina como cualquier otra, en un edificio de acceso invadido por canastos con souvernirs para turistas.
La otra sorpresa es la sospecha de que una porción importante de los 8000 millones de dólares en bonos quebrantados que tienen los bancos suizos podría ser de ciudadanos argentinos que los compraron con dinero no declarado al fisco.



