En esta semana se conocieron los primeros debates en torno a las paritarias del corriente año, lo que mostró las primeras diferencias entre el sector gremial y el gobierno nacional, después de una década de trabajo mancomunado.
Una primera lectura nos permitiría pensar que las diferencias hechas públicas en forma indirecta por la Presidente y el máximo referente del la CGT, se trataría de una puja interna dentro del oficialismo por demostrar quien tiene más poder de cara al armado del año 2013.
Si bien no tengo dudas que algo de eso está pasando dentro del sector oficialista, una lectura entre líneas o un poco más fina de esa puja pública, me permite concluir razonablemente que la voluntad de estos representantes públicos es manejar la opinión pública, poniendo como tema de discusión de nuestro país si las paritarias deben ser acordadas en el 20 o en 25% del salario para este año 2012; cuando en realidad, la discusión debería pasar por otro lado porque hoy el bolsillo de los trabajadores se ve afectado no sólo por la inflación sino por otros factores de los cuales nadie habla.
En primer lugar, nadie está considerando que este año, además de la inflación mentirosa del INDEK, se eliminan o se eliminarán los subsidios para la clase trabajadora; lo cual representa un tarifazo y representará sumado a la inflación seguramente más del 20 o 25% que están discutiendo los sindicalistas para mantener el ingreso de los trabajadores, y ningún representante gremial lo está considerando en la mesa de negociación de los sindicatos.
En segundo lugar, el impuesto a las ganancias para los trabajadores en relación de dependencia es un tributo, cuya base imponible (es decir, el sueldo más bajo al que se aplica) no fue aumentada desde hace años, lo que implica que cada vez más trabajadores con sueldos más bajos (cuyos salarios se incrementan año a año con el aumento por inflación que acuerda el sindicato) vayan ingresando a abonar este impuesto; como así también ocurre que los trabajadores que antes pagaban este impuesto en las categorías más bajas, ahora hayan pasado a las categorías más altas, y por lo tanto, año a año representa una mayor parte del salario.
Incluso, en algunos casos, este impuesto representa la pérdida del aguinaldo para los trabajadores; lo que importa ceder una conquista y un derecho que el peronismo otorgó a la clase obrera y que el radicalismo lo consagró como un derecho constitucional para todos los argentinos.
En tercer lugar, y por último, el tope de los salarios de los trabajadores en relación de dependencia para la percepción de asignaciones familiares tampoco ha sido aumentado en la misma proporción que los salarios, con lo cual muchos trabajadores que antes percibían estas prestaciones de la seguridad social, hoy vieron disminuidos sus ingresos en proporciones tal vez similares a los aumentos anuales que reciben por las paritarias. Además, cada vez más son los trabajadores de la clase obrera dejan de percibir estos ingresos, porque los aumentos por inflación anual que acuerda el sindicato le hicieron superar el tope máximo que nunca fue aumentado en la misma proporción que los salarios.
En definitiva, lo comentado me permite sacar dos conclusiones:
a)Por un lado, creo que el enfrentamiento de los dos factores de poder más importantes del oficialismo, sirve como para ir conociendo quien esta de un lado y quien del otro, pero sirve más aún para evitar tener que discutir el aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, el aumento del tope máximo de asignaciones familiares para trabajadores formales, y también para evitar tener que entrar en la discusión de agregar al aumento de inflación, el porcentaje que representa el pago de los servicios públicos sin subsidios que deberán comenzar a afrontar los trabajadores este año.
b)Por otro lado, de lo expuesto podemos notar como la inclusión social del sector informal que se está promoviendo desde el oficialismo, y el aumento de dicho gasto, está siendo soportado -cada vez en mayor proporción- por el sector de los trabajadores entre otras fuentes de financiamiento; y a su vez, como los trabajadores del sector formal cada vez tiene más reducidos sus ingresos; dado que una paritaria, aún cuando sea del 25% del salario no representará nunca el aumento que los trabajadores soportarán este año, ya que deberán comprender la inflación (que está cerca de ese porcentaje) más los importes que representen la eliminación de los subsidios y el impuesto a las ganancias.
Por último, espero equivocarme y que en las discusiones paritarias de este año, todos los sectores gremiales incluyan toda esta problemática, porque la DEFENSA DEL DERECHO DE LOS TRABAJADORES no pasa por alcanzar un 5% por ciento más o menos; sino por recuperar muchas conquistas históricas que no están siendo consideradas, ni están siendo incluidas en el debate de la opinión pública.




