La noticia del día: "La muerte de una joven de 20 y tantos años": modelo, periodista, inteligente, inquieta, extrovertida. El mundo del espectáculo, además de su familia y amigos llora su partida. Los medios sacan provecho de eso para "vender". Cuanto mas detalles, mas novelesco y dramático.
...Y en el espejo rezaba: "Vos no tenés la culpa que el mundo sea tan feo" (frase de una canción de Manu Chao).
Hay muchas "Jazmines" dando vueltas por ahí: riéndose, trabajando, estudiando, viviendo al límite, desafiando los peligros, mostrando una "alegría" desmedida al mundo, cuando de la puerta para adentro la historia era otra. Como el artista cuando se baja el telón deja allí con el público y los aplausos su personaje para sumergirse en su vida diaria quiza invadido por la soledad y queriendo escapar de sus tormentos con el alcohol o alguna que otra sustancia que los lleva por momentos a olvidarse de una realidad que no acepta.
Cuántos mensajes que a veces nos deja una muerte y qué lástima que no podemos verlos cuando la persona está a nuestro lado: como el caso de Jazmín, Juan Castro y miles de jóvenes que no trascienden porque no son famosos, sin embargo están en cualquier esquina de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestra Argentina.
No todo es lo que parece...Y así fue: no era tan "felíz" como sus conocidos del ambiente decían.
La autoestima baja estaba escondida detrás de su personalidad histriónica que dista mucho de ser un estado "óptimo", todo lo contrario.
Cuando una joven ya no puede ser el centro de atención, cuando las cosas no le salen como las planificó no se bancan las frustraciones y fluctúa su estado de ánimo tratando de paliarlo con alcohol y drogas (lícitas e ilícitas).
Dónde estamos los padres que no nos damos cuenta que algo no anda bien en nuestros hijos? Dónde? Que pasan los años y tomamos como "normal" el hecho de que no tengan ganas de nada, que abandonen todo lo que empiezan, que nunca los veamos felices con capacidad de disfrutar de la vida sin hacerse daño? Y a veces es tan sólo una máscara su hiperactividad.
Acaso los padres de Jazmín se imaginaron este trágico final? Yo creo que no. Además ya desde los 17 años ella se fue a vivir sola, era muy especial, desafiante. Tal vez ella no permitió que su familia la visitara. Quería vivir su vida como le parecía sin tener que depender de los consejos de los demás.
No es cuestión de ver quién tiene la culpa cuando pasan estas cosas tan tristes y trágicas con un adolescente o joven pero sí es hora de observar mas, indagar más y prevenir consultando a los profesionales para ver como debemos ayudar, ya que lamentablemente no podemos luchar contra el diabólico mundo de las drogas que están en todas partes y cada vez están más al alcance de nuestros jóvenes.
El tema no está en pensar que no deberían existir las cosas que nos llevan a la muerte, sino en descubrir por qué una joven no tiene ganas de vivir en este mundo evadiéndose del mismo por unos instantes así como también por qué se anida la tristeza en su corazón aunque muchas veces esa tristeza esté disfrazada de una gran euforia, estado que está muy lejos de la verdadera paz y alegría de vivir. Nuestros jóvenes comienzan a evadirse por un tiempo pero como Jazmín, como para muchos ese instante puede ser la eternidad.
Nelda Fischer



