Un profesor comenzó su conferencia sosteniendo en su mano un billete de $100.
En el aula había 50 estudiantes, a quienes preguntó:
¿A quién le gustaría tener este billete de $100? Inmediatamente se levantaron muchas manos.
El profesor entonces dijo: "Le voy a dar estos $100 a quien…..pero primero déjenme hacer esto."
Procedió a estrujar el billete. Luego preguntó: "Alguien lo quiere todavía?".
Las manos se levantaron nuevamente y en mayor número que antes.
"Bien" replicó, ¿qué pasa si yo hago esto? Lo tiró al suelo y comenzó a pisarlo con su zapato.
Lo levantó del piso, ahora completamente aplastado y sucio.
"Ahora, quién de ustedes todavía lo quiere?
Otra vez las manos de casi todos los estudiantes se levantaron rápidamente.
"Mis amigos, esta mañana ustedes han aprendido una valiosa lección.
No importa lo que le hice al billete, ustedes todavía lo deseaban, porque "no había perdido su valor". Todavía valía $100."
"Muchas veces en nuestras vidas, somos pisoteados, estrujados, y embarrados por decisiones que hicimos y por las circunstancias que se cruzaron por nuestro camino. Nos sentimos como si fuéramos inservibles. Pero no importa lo que haya ocurrido o lo que ocurrirá, ustedes nunca perderán su valor ante los ojos de Dios." Todavía Dios nos Ama".
"Pisoteados, arrugados, o impecablemente planchados, ustedes son apreciables para Él."
El valor de nuestras vidas no se establece por la apariencia, ni por la situación en ese momento, sino por los que SOMOS.
Jesús, protegiendo de la muerte, a la mujer adúltera (Juan 8:1-11) puso en práctica ese Evangelio del Amor y del Perdón. Todos nosotros somos conscientes de nuestra debilidad y de la facilidad con la que caemos en le pecado, Sin la gracia de Dios. Cristo nos hace ver que sólo Él puede juzgar los corazones de los hombres. Por ello, los que querían apedrear a la adúltera se van retirando, uno a uno, con la certeza de que todos mereceríamos el mismo castigo si Dios fuera únicamente justicia, "sin misericordia". La respuesta que da a los fariseos nos enseña que Dios aborrece el pecado, pero Ama hasta el extremo al pecador. Es por eso que nos quiere dar otra oportunidad. Así es como Dios se revela infinitamente justo y misericordioso. No desaproveches una vez más el ofrecimiento y/o regalo de Dios para c/u de nosotros.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
Busca una iglesia que enseñe la Palabra de Dios, "La Biblia"
¡Que Dios te bendiga!. y Hasta la próxima semana, si Dios lo permite.
Luis Rodas
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