Así como las personas somos vìctimas de accidentes, también somos sus causantes ya sea de forma directa o indirecta. La distracciòn, los estados confusionales, la ansiedad por llegar a un lugar o salir de allí son situaciones emocionales facilitadoras, es decir, que promueven que ocurra un accidente.
El incremento de accidentes de trànsito podría dar cuenta de un gran malestar en nuestra sociedad actual, asì como una herida al narcisismo de los seres humanos.
En un mundo en el que sòlo se considera vàlido lo que es manifiesto y donde la causalidad es directa y lineal, el accidente¨queda ubicado del lado de lo fortuito, lo casual. Sin embargo desde el Psicoanalisis entendemos que los accidentes dan cuenta de algo que subyace a lo observable. Es decir, no se rompe cualquier cosa por un acciente- tienen un por què. Muchas veces, antes de experimentar un accidente la persona està pasando por un momento de desequilibrio producto de una crisis que le demandarà algún cambio.
En ocasiones, un accidente grave es motivo de consulta a un profesional de la salud mental, ademàs de los primeros auxilios. Quizàs se lo menciona en un relato sin otorgarle importancia, pero es primordial poder marcar que el accidente no ocurriò de manera casual sino que algo quiere decir, algo que no sabemos y que un tratamiento psicològico puede investigar para dar una respuesta posible.
Lic. Carolina Mazzei
M.N. 38290. M.P. 20455



