"… ¿por qué este fervor por el trabajo con y en grupos? Porque el grupo es el espacio donde emerge y se construye el sujeto. Porque es el mejor medio para conocer un aspecto de la realidad en la que vivimos. Porque es el espacio para la reflexión, para la cooperación solidaria, para vivir experiencias intersubjetivas, para la acción creativa. Porque el grupo es el lugar para liberar la palabra y el cuerpo. Porque por el grupo transita la participación social, y con ella el sentido que le damos a la vida."
Natalio Kisnerman, Prólogo a Amelia Dell´Anno y Ruth Teubal (compiladoras): Resignificando lo grupal en el Trabajo Social, Espacio Editorial, 2006.
Como integrantes de Desenredando Equipo Interdisciplinario nos gusta sostener que el grupo, en un sentido amplio de la palabra, nos constituye quienes somos, humanos, sujetos, con identidad, con pertenencias, con deseos de aprender y crecer.
Hemos tenido oportunidad de trabajar con y en diversos grupos. Por un lado, fuimos (y continuamente somos) integrantes. Participantes. El grupo se vive de una manera particular cuando intentamos trabajar grupalmente, porque, si nos detenemos a mirar, el "grupo", esos otros y otras con quienes compartimos la tarea, nos demandan y nos aportan desde lugares especiales. Unos lugares que podemos llamar, teóricamente, roles. Es decir, actitudes y comportamientos que se definen en situaciones concretas y surgen porque se relacionan con el sujeto y su historia particular, entrecruzadas con el momento grupal que está sucediendo.
¿Por qué integramos grupos? Una respuesta que podemos ofrecer, desde esta particular perspectiva de quien escribe, es que la cooperación con otros nos interpela, nos impulsa a pensar y reflexionar más de una vez sobre todo aquello que, cuando estamos solamente con nosotros mismos, se nos presenta como una certeza que no requiere ningún cuestionamiento. Nuestros compañeros y compañeras del grupo nos interrogan, nos acercan otra visión de la misma cosa. Y, si estamos abiertos, nuestras certezas se enriquecen y, de alguna manera, se completan.
En este sentido, será muy importante que la/el Coordinadora/Coordinador tengan el oído y el ojo entrenados; porque de esta manera su intervención será ajustada, adecuada, facilitadora de todo el proceso.
Es en este punto donde debemos hacer referencia a nuestra experiencia en un lugar diferenciado de la dinámica grupal: la coordinación.
El rol del coordinador grupal se inscribe en un marco junto con otros actores que cobran importancia en la dinámica grupal: la institución, el dispositivo para el cual se requiere de coordinación (por ejemplo: un curso, un programa social, un grupo de reflexión, un sector de la organización, un conjunto de estudiantes), las necesidades y demandas, los objetivos.
En este marco, el rol coordinador debe moverse en un ámbito complejo, atendiendo a sus múltiples facetas.
Para ejemplificar lo que sostenemos, podemos hacer referencia a programas sociales de alcance nacional, los cuales cuentan entre sus destinatarios a poblaciones heterogéneas, acerca de las cuales se asumen ciertos supuestos (necesidades), que podrían satisfacerse por medio de la implementación de esos programas. Una de las herramientas de trabajo remite a la conformación de grupos.
En este sentido, coincidimos en que la herramienta grupal es, en muchos casos, la más adecuada por las razones expresadas por Kisnerman al inicio de este escrito, por su potencialidad de reflexión conjunta, de construcción de conocimientos compartidos, de aprendizajes en cuanto a cooperación y solidaridad, por la posibilidad de reconstrucción de lazos sociales, etc.
Pero el trabajo con grupos en el marco de programas sociales también presenta sus dificultades en tanto se trata, en mayor o menor medida, de una imposición del orden institucional; es decir, en la mayoría de esos casos solamente debería trabajarse con y en grupos.
Esta situación, a la vez positiva y también generadora de miedos y ansiedades, constituye un desafío para todo coordinador, quien, basado en sus conocimientos sobre grupos, experiencias de participación grupal, experiencias de coordinación, logra intervenir de forma tal que, los participantes de los programas sociales puedan constituirse en un grupo, para alcanzar los fines que se proponen.
Desenredando Equipo Interdisciplinario ofrece a los actuales y futuros coordinadores grupales, ya sea de los referidos programas sociales como de otros dispositivos, formarse, no sólo desde la teoría y la práctica pertinente, sino atravesando la experiencia como integrante de un grupo de aprendizaje, acontecimiento ineludible para la formación de cualquier buen coordinador de grupos.
La finalidad del Programa Anual de Formación en Coordinación de Grupos es que los participantes aprendan, por medio de entrenamiento, teoría pertinente, práctica y, fundamentalmente, "vivencia, reflexión y conceptualización", distintas herramientas y técnicas que hacen a la conformación de todo tipo de grupo.
La duración total del curso es de ocho meses, con una frecuencia de 3 encuentros por mes en días viernes, horario de 19:15 a 22:15 horas, intercalando en su modalidad clases teórico-prácticas y talleres vivenciales. El primer taller se desarrollará el viernes 13 de abril, fecha que se mantendrá, sujeta a la conformación de un grupo mínimo indispensable para un correcto trabajo grupal.
Las facilitadoras responsables del dictado son: María Fernanda Chifflet, Ester Isabel Juárez y Mireya Ribas Medal.
Los participantes recibirán carpeta con material teórico, sugerencias de bibliografía complementaria y certificado de asistencia
Les brindaremos mayor información por e-mail: desenredandoei@gmail.com, o por teléfono: (03489) 15-573725 / 512813 / 663542, en el horario de atención de 14 a 18 horas, de lunes a viernes.
También pueden buscarnos en Desenredando Equipo Interdisciplinario/Facebook.
Mireya Ribas Medal
Periodista y Téc. Univ. en Minoridad y Familia (Mat. 12538)
Integrante de Desenredando Equipo Interdisciplinario (desenredandoei@gmail.com)



