Esta semana se trataron en la sesión del HCD varios proyectos, algunos impulsados por el Departamento Ejecutivo, y otros pertenecientes a los distintos bloques legislativos.
En su mayoría se referían a tareas de mantenimiento, reparación o custodia de obras y servicios públicos; como a pedidos de informes por diversos temas relacionados con la gestión.
El tema de mayor atención de toda la segunda sesión ordinaria fue el proyecto que declara la emergencia del transporte público en la ciudad de Campana.
El debate se centró fundamentalmente, en la necesidad o no, de volver a declarar la emergencia del transporte público en nuestra ciudad.
El proyecto en cuestión permitiría al Departamento Ejecutivo la contratación directa del servicio de transporte sin limitación alguna, es decir, sin límite en el tiempo; lo cual no es recomendado; ya que se siempre se sugiere -para evitar el manejo discrecional de los fondos municipales- que sea por un tiempo determinado mientras dure la situación de excepción.
Sin embargo, en nuestra ciudad parece ser que la situación de emergencia es la situación "normal" del transporte; porque año tras año el Departamento Ejecutivo reitera este pedido en el HCD.
En mi opinión, la emergencia no existe y su discusión no resiste ningún debate, ya que con tantos años de crecimiento del PBI de nuestro país, y también tantos aumentos en los ingresos que nuestro municipio logró en el último tiempo, demuestran que la falta de solución al tema del transporte responde directamente a la falta de planificación o falta de propuestas relacionadas con este tema.
Reitero, la emergencia declarada año a año, justificada siempre con los mismos hechos y la misma realidad demuestra que la emergencia es la situación "normal". Lo que quiero decir es que este Gobierno municipal ya tiene por ordenanzas anteriores, todas éstas herramientas de la emergencia desde hace varios años para atrás, y aún así no ha logrado modificar nada en el servicio de transporte. Por lo tanto, a la conclusión que debemos llegar los campaneases es que este Gobierno se conforma con la actual prestación de servicio de transporte que nos está otorgando en Campana.
Por todo eso es alarmante que desde el Ejecutivo, se mencione en forma insistente la necesidad de adecuar el transporte imitando a una ciudad brasileña que desarrollo ordenadamente ese servicio público esencial, porque parece demagogia pura escuchar eso, cuando acá todavía no podemos controlar el cumplimiento del horario de los colectivos; y cuando un vecino de Las Praderas tarda en llegar al centro, lo mismo que uno del centro tarda en llegar a la Ciudad de Buenos Aires.
Sin duda, el transporte público es un problema donde queda mucho por hacer, no sólo en nuestra ciudad, sino también en nuestra provincia y nuestra nación; dado que es un servicio en donde tenemos un gran déficit y el cual representa un servicio público que hace la diferencia entre un país subdesarrollado y un país con desarrollo.
En definitiva, el proyecto establece la habilitación de la contratación directa al Departamento Ejecutivo (sin límite de montos o importes; y sin límite de tiempo en el año 2012) importa una concesión que sólo se justifica ante "una verdadera emergencia", que puede ser la rescisión de un contrato de transporte vigente, y/o la falta de prestación del servicio en nuestra ciudad; o ante la existencia de una emergencia provincial o nacional que la justifique.
Así como está planteada, en mi opinión como la de otros bloques, la situación de emergencia de nuestra ciudad es una situación "ordinaria" o "normal", y por lo tanto, no se justifica reiterar la entrega de facultades extraordinarias para el manejo discrecional de los fondos municipales al Ejecutivo, porque el Gobierno ya tuvo estas facultades por mucho tiempo y no existieron todavía mejoras en la prestación de este servicio público esencial.
Por Axel Cantlon




