El desempeño de un alumno está determinado por múltiples factores: la historia de cada chico, la situación de su familia e incluso de la sociedad, que se combinan con lo propio de cada uno en el proceso de aprendizaje.
El psicólogo ruso Lev Vigotsky, uno de los especialistas más reconocidos en el tema, sostiene que el aprendizaje no es una actividad individual sino más bien social. Eso significa que la comprensión, la adquisición del lenguaje y los conceptos, entre otros procesos, se realizan como resultado de la interacción de la persona con el mundo físico, pero particularmente con las personas que lo rodean. Los adultos, entre ellos los maestros, facilitan la tarea.
El aprendizaje se da en un proceso de interacción social donde los mediadores adultos guían al niño en el desarrollo de sus capacidades cognitivas. Pero finalmente va a ser un proceso personal del alumno. Esa distancia entre lo que un niño puede realizar por sí mismo y lo que requiere la asistencia de un adulto se llama zona de desarrollo próximo. Allí es donde el acompañamiento de los padres, además de los maestros, es fundamental como facilitador del aprendizaje.
Un desempeño escolar malo o regular preocupa tanto a la escuela como a los padres y a los propios alumnos. ¿Qué hacer cuando al niño le va mal en la escuela? Teniendo en cuenta que la institución escolar es el lugar social por excelencia para los chicos, es allí donde despliegan cualquier malestar. Ante esta situación conflictiva, lo más indicado es no desoírla sino tratarla en un espacio acorde.
Lic. Carolina Mazzei
M.N. 38290 M.P. 20455



