Se trata de la joven que apareció muerta en la playa de estacionamiento de un local de comidas rápidas. Luego de una ardua lucha de su familia finalmente se realizará el juicio oral.
Pasaron casi seis años desde que Mariana Sánchez, una bella y joven promotora apareció muerta con un tiro en la cabeza dentro del auto de un policía en el estacionamiento de un local de comidas rápidas local. Ahora la justicia, finalmente, enjuiciara al ex policía que durante años figuró como testigo en la causa, a pesar de las múltiples dudas que existieron en todo momento.
La próxima semana se pondrá en marcha en el Tribunal Oral Nº 2 de nuestra ciudad el juicio oral contra Gabriel Omar García, quien está acusado por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego
"Exigimos justicia, que los culpables paguen, que estos policías asesinos queden tras las rejas, son delincuentes", asegura Graciela Centurión, madre de la joven, y quien durante años luchó por el esclarecimiento del hecho. Centurión habla de "policías asesinos" porque para ella más allá de la responsabilidad de García en el hecho, existió una cadena de encubrimiento que también incluyó al jefe directo del policía y otros jefes policiales de la zona.
La causa fue investigada primero por el -fallecido- fiscal Marcelo Pernici, quien nunca imputó a García sino que lo consideró testigo en todo momento. Recién con el cambio de fiscal la causa tomó otro rumbo y finalmente se llega a esta instancia.
Los hechos:
El 17 de agosto del 2006, en el interior del auto de su novio, que se encontraba estacionado en el Mc Donalds de Campana, Mariana Sánchez encontró la muerte en forma violenta a sus 22 años. Su novio era Gabriel Omar García, un policía de la comisaría Primera de Escobar, con quien tenía una mala relación y según testigos ella quería dejarlo pero "él no lo aceptaba".
Mariana murió de un disparo en la cabeza efectuado por el arma reglamentaria del policía García, pero no muere inmediatamente, sino que queda agonizando. Mientras ella agonizaba, el policía no llamó ni a la ambulancia, ni a un médico, sino que llamó a "otros policías para pedirles consejos sobre cómo proceder", dijo la madre de la víctima.
Mariana fue llevada al hospital San José por los bomberos de Campana ya casi desangrada por el tiempo que había pasado, y allí falleció.
El policía declaró ante la fiscalía que habían tenido una discusión porque él pensaba dejarla, y ella ante eso, reaccionó violentamente golpeando al policía con sus puños hasta dejarlo knock out, semi inconsciente (Mariana pesaba 55 Kilos, y García 98). Fue allí, siempre según el relato del policía, que ella se dirigió al asiento trasero del auto y tomó el arma reglamentaria del policía, que se encontraba allí, le puso el cargador, le quitó el seguro, y se descerrajó un tiro casi en la nuca, a pesar de no conocer nada de armas.



