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» Este artículo corresponde a la Edición del jueves, 06/nov/2003 de La Auténtica Defensa.

20 años no son nada  
Por Dario Martin




Son solos veinte años recorridos. La democracia como negocio imperial; después de un largo periodo de aciertos militares que cumplieron el papel regulador poblacional. Desapareciendo completamente de la existencia a miles de personas, que hoy hacen falta y no logramos encontrarlas o saber donde sobreviven sus pensamientos. Conciencia colectiva activada de un país que no duerme desde hace mucho tiempo.

He sido testigo de una alegría; recuerdo con mayor fuerza las elecciones y el triunfo esperanzador de Alfonsín. Haber mencionado el preámbulo de una constitución pisoteada, para resaltar la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, promover el bienestar general. O decir aquellas palabras, soplando frío, que con la democracia se come, se educa y se trabaja; para exaltar a un pueblo eufórico que coreaba en cualquier lugar del país, un ¨Alfonsín, Alfonsín...¨.

Pero eso pasó, cayó como todas las cosas que no estan asentadas sobre bases fuertes y nuevas, escuchábamos colapsos financieros perpetuados desde las grandes industrias, disimulando debilidades de un gobierno. En donde un tipo con anteojos ejecutaba el plan austral, cambiando el nombre de la moneda y su símbolo. Corridas financieras, arbolitos, dólar, eran nuevos léxicos del proceso entrante, nueva dictadura, la del capital. Para caer en ¨la casa está en orden¨ y el mensaje católico de ¨felices pascuas¨ y tener las fiestas atragantadas.

En sus últimos días y después de elecciones, en donde ganó un personaje como salido del Martin Fierro, el presidente de la democracia naciente se consumía entre ojeras pesadas y negras; para retirarse antes de lo previsto y dar paso al ¨salariazo y la revolución productiva¨. Que por cierto, sí fue una revolucionaria receta, la de ser apoya zapatos del nuevo proceso económico que el mundo ejecutaba diez años atrás, el neoliberalismo. Carlos Menem ingresaba triunfante en una nueva década, en donde el colapso del socialismo estalinista, marcaba el camino hacia el fin de las crisis y la nueva visión del mundo. Argentina ingresaría por la puerta de servicio, al banquete; lamentablemente como plato principal, pero estabamos comiendo con los más grandes.

Los pobres de siempre, los primeros muertos de los piquetes, el congelamiento de los sueldos, el ministro muerto, el nuevo plan convertible cien por ciento, el costo de la deuda, el Brady y sus ventajas, la lujuria del poder, Cavallo y sus locuras, indultos varios, la pérdida de la memoria por decreto. Todo esto y muchos más en este primer capítulo que solo costó un peso, un dólar o viceversa.

El que golpea primero pega dos veces y fue así como por el sesenta por ciento obtiene la segunda oportunidad, para seguir camino a ¨la revolución industrial y aplastar la desocupación¨. Visionario, ejerce mayor presión para que sigamos siendo parte del banquete; no quedaba mucho que ofrecer, pero sí para pedir y nuestra deuda saltaba a siete ceros y más, colocando en una cuerda floja la teoría neoliberal.

Muertos por negocios sucios, estalla la AMIA, sin olvidar la Embajada Israelí dos años antes. Muere su hijo pródigo y junto con él se caen los testigos de su insólita aventura. Estalla Río Tercero y vaporiza la venta de armas más grande conocida, pero nadie dice que pasó, volvemos a contar muertos. Se incrementa la protesta social, el gesto negativo de un sistema debilitado, la renuncia acusatoria de Cavallo, las coimas, los corruptos de siempre y la dormitada actuación de las últimas elecciones, en donde lo imposible podía ocurrir.

A solo cien pasos se encontraba De la Rua. Cuando allá por fines del noventa, podía caminar por la calle. Si bien el ¨spot¨ publicitario no lo ayudaba, Menem hacia lo posible para que gane. Con firme decisión y acompañado por Chacho Alvarez asumen el compromiso que marcaba la criticada ¨carta a los argentinos¨. Un incoherente manuscrito de imposibilidades, quemando así de entrada el proyecto de echar a la corrupta gestión anterior y encontrarse con la incapacidad de gobierno. No por ser muy incapaz el conductor, por el contrario. La línea seguida por De la Rua era la que el FMI trazaba en toda Latinoamérica después de las dictaduras impuestas. No erró ni un milímetro su táctica.

El final conocido a menos de dos meses de gestión, la renuncia, la corrupción, el desfalco nacional, el nuevo Cavallo y su viejo planteo; después de echar a otro que era igual, pero distinto. La represión democrática, la inseguridad que se instalaba en los medios como presión, la crisis económica de hace tiempo; pero mostraba los primeros niños desnutridos de un país robado y sin conciencia. Fue la trágica obra de la última década del siglo XX, que dejó migas de los banquetes, para ser robados por los banqueros.

Su renuncia detrás de los escopetazos, el humo que no dejaba ver los muertos, los saqueos, la desesperanzas a flor de piel, los idiotas de siempre que preludiaban el peligro de perder la democracia, la protesta original y una nueva memoria, la colectiva.

Asume Puerta; para pasar la pelota caliente con gran cintura al puntano que en un solo día, tenía la llave de un nuevo país. Rodríguez Saa, relamiéndose anuncia el no pago de la extorsionadora deuda externa y eterna, siendo aplaudido por los mismos que la defendían; pero peor porque eran del mismo color político. Su sueño de plantar árboles y terminar con la desocupación duró una semana, bajo presión de fuego por parte de los EE.UU., la burla del hoy gobernador de la California calurosas y humeante, las peleas internas del duhaldismo con el menemismo y el puntanismo, los radicales que no se declaran muertos y hablan, opinan y discuten, la izquierda que sueña con su revolución a escala y destruye lo que se construye. Volvemos al principio, esperando que Camaño no huya.

Faltando un día para fin de año, el dos mil dos tenía nombre y apellido seis meses antes. Si como lo lee, seis meses antes se sabía en ámbitos cerrados que ocurriría, como sería o comenzaría. La pelota en la casa de Doña Rosa fue mordida por el perro y un pueblo fue a buscarla. Asume el presidente transitorio; Duhalde peinado para la foto y trajeado quiere un país distinto y trae gente conocida para hacerlo.

La pacificación con muertos, la compra de sectores sociales combativos a precios devaluados y una bolsita más de comida, con ciento cincuenta pesos en bonos del estado federal. Si tenía pesos hoy no los tiene y si tenía dólares tampoco. Quejas de ahorristas que no entienden el sistema capitalista, pero no quieren el socialismo y ponen de dirigente a un cómico. Entre idas y venidas, crisis y mejoras, propone elecciones y las cumple. Apoyando un discurso de reformismo peronista, pero mordiendo los dientes para no entregarle el mandato a su padre político que se colocaba como segundo en las encuestas.

Hoy nos ponen hielo en la frente, hielo del sur argentino. Kirchner asume pisando fuertemente. Y los mismos idiotas siguen hablando que corre riesgo las instituciones democráticas. Y la inversión a plazo fijo en acciones de los sectores populares hoy da su fruto cotizando respaldo y esperanza al mismo precio que hace un año atrás, pero devaluado. Económicamente negociado, igual, pero peor y un buen contrato a venta de un país a futuro y un cartel que anuncia ¨ALCA, FMI vende¨.

Pero seguimos esperando, hoy luchando por cambiar. Bienvenida democracia, no tengamos miedo en reformularla; si de los errores aprendemos. Para que de una vez por todas los trabajadores salgamos a la calle y digamos a viva voz esta es mi patria, libre al fin, democrática por derecho propio, auténtica y soberana.

El autor es miembro del Centro de Estudios Literarios y Periodísticos (CELP) Mariano Moreno.


 
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