En un nuevo aniversario de nuestra independencia de España, en 1816, caben algunas reflexiones respecto al futuro de nuestros pueblos.
La guerra de independencia, llevada con valor y coraje por patriotas como San Martín, Belgrano, Güemes, Juana Azurduy, Brown y tantos otros, no pudo ser plasmado en una unión de Latinoamérica que llevara progreso y bienestar a nuestros pueblos.
El sueño de la patria grande impulsada por Bolívar y San Martín, se esfumó rápidamente, produciéndose la fragmentación en diversas Repúblicas, lo que quitó la visión estratégica de una gran nación sudamericana.
De hecho, nuestro país sufrió la perdida del altiplano boliviano, el Uruguay y los sueños integracionistas del gran caudillo oriental Artigas, y también Paraguay.
Las ciudades puerto como Buenos Aires se transformaron en capitales de avanzada del imperialismo Británico en articulación con las burguesías mercantiles, que frenaron el desarrollo del resto del país.
Hace pocos años realicé el último curso que dio en nuestro país el gran pensador uruguayo Alberto Menthol, que seguía luchando y adoctrinando acerca de la construcción de la patria grande latinoamericana, con el legado de Martí y Ugarte.
En el proceso de consolidar nuestra segunda independencia, fortalecer el UNASUR y el Mercosur, es empezar a cumplir con el sueño de los héroes de nuestra independencia formalmente declarada el 9 de julio de 1816 en Tucumán.



