Desde tiempos remotos, pueblos de distintas culturas y continentes han utilizado los poderes espirituales y curativos de las gemas y cristales. Las piedras preciosas y semipreciosas poseen virtudes para armonizar, estimular o calmar nuestra vida. Emiten vibraciones curativas que pueden aliviar trastornos físicos, emocionales y mentales.
Ya desde la Antigüedad, las piedras preciosas han ejercido una magia especial en muchas culturas, no sólo por su belleza como adorno ó simple accesorio decorativo, sino también por sus efectos esotéricos, relacionando bienestar y astrología. Muchas culturas han empleado las piedras con fines religiosos o terapéuticos.
El conocimiento de nuestro sistema energético y de las gemas, que ayudan a limpiarlo y armonizarlo, son recursos que están al alcance de todos. Por medio de estos recuperamos el balance y la vitalidad que perdemos durante el stress que vivimos todos los días, mejorando la calidad de vida.
El reino mineral es el primer reino de la creación, está formado por las fuerzas más potentes de la naturaleza, por ello el mineral lleva en sí la impronta de la creación universal. Acercarnos a los cristales requiere la consciencia de que estamos trabajando con seres evolucionados dentro del mundo mineral. Ya que éstos van a interaccionar con nosotros, en todas las áreas de nuestra vida: energética, emocional, mental, etc... y por tanto una de las claves que pueden ayudarnos a funcionar con los cristales aunque pueda producir la risa de algunos, es trabajar y utilizarlos con verdadero amor. En función de nuestra posición obtendremos por tanto los retornos, es decir los resultados.
¿En qué pueden ayudarnos las gemas y los cristales?
Sus usos pueden ser múltiples, podemos utilizarlas para lograr un balance en nuestro sistema energético, para armonizar lugares, como por ejemplo nuestro hogar u oficina, equilibrando los ambientes. Silvia Canda, orfebre e iniciada en alquimia, dice que los cristales pueden ser nuestros maestros: "Una evolución en nuestra conciencia sucede cuando nos acercamos a estos entes de luz cristalizada. Su razón de ser es orientarnos hacia lo elevado. Su maestría nos ofrece la posibilidad de fortalecer nuestra energía otorgándonos mayor vitalidad y por consecuencia mayor salud física, psíquica y espiritual. Todo ser que se siente atraído a conectarse con un cristal en realidad está respondiendo a la llamada de su propio plan evolutivo."
Los cristales son seres en evolución permanente, merecen tener un trato amoroso y lúcido como auténticos y leales amigos que son. Qué tal si probamos en relacionarnos de esa manera con ellos aprendiendo de sus dones y virtudes.
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