Meditar es llegar al nivel de la conciencia pura, pero a diferencia del dormir, meditar es una forma de reposo conciente.
No se trata sólo de aprender una técnica, meditar es un arte y todo el estilo de vida debe estar a tono.
En realidad sería mas fácil meditar en el Tíbet, a grandes alturas, pleno silencio y aire puro.
Aprender a meditar en forma responsable ayuda a sanar dolencias de cuerpo y mente y jerarquía nuestro lugar en el mundo.
Los dos principales obstáculos para meditar so el ruido interno (pensamientos obsesivos, preocupación, ansiedad, dispersión mental, angustia, etc.) y el ruido externo (exposición excesiva en el trabajo o casa a ruidos ambientales, el tránsito vehicular en zonas céntricas, la costumbre del encendido permanete de televisores, audios, etc., aunque no se los esté escuchando).
El sentido de la meditación es comenzar a transitar un camino espiritual. Es una elección y no debe ser obligatoria ni hacerse porque está de moda. Es simplemente que un día una voz interna o nuestra intuición nos lleva a seguir esa senda y aprendizaje que, en verdad, dura toda la vida y supone un estilo de vida acorde.
El tiempo no para. El ritmo actual de vida genera gran stress en mucha gente. La meditación rejuvenece muchísimo pero practicada habitualmente. Y sin esperar resultados ya.
Cuando, un domingo de sol, por ejemplo, elegís pasarlo en un espacio verde en vez de ir a encerrarte en un shopping y/o consumir marcas carísimas, estás empezando a transitar este camino.
Bioquímica Mónica A. Rímoli
Postgrado en Medicina Ayurveda (U.B.A.)



