Desde el proceso de independencia en el siglo XIX, nuestros pueblos no lograron preservar los recursos naturales para bien del pueblo, sino que por el contrario, gobiernos oligárquicos fueron cómplices de la explotación por parte de distintas multinacionales.
La constitución de 1949, introdujo sustancialmente reformas referidas a las relaciones económicas, siendo el articulo 40, brillantemente defendido por la Convencional Sampay: "los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, las demás fuentes naturales de energía , son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto, que se convendrán con las provincias".
La Revolución Libertadora de 1955, no solamente incorporó formalmente a la Argentina al Fondo Monetario Internacional y Banca Mundial, sino además derogó la Constitución de 1949.
Una Argentina en crecimiento y desarrollo autónomo, necesita de una reforma constitucional que entre otras cuestiones, nacionalice los recursos naturales como bienes indiscutibles del pueblo argentino.



