Buenos Aires (Especial de NA por Martín Hermida) -- El presidente Néstor Kirchner tendrá la semana próxima en su agenda internacional dos citas de relevancia: por un lado, la visita de los reyes de España, que estarán en Buenos Aires y El Calafate, y por el otro, la Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado, que se realizará en Bolivia y en la que el mandatario argentino compartirá cartel con sus pares de la región, entre ellos el brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva.
Pero además de las cuestiones protocolares y del viaje que emprenderá Kirchner a Bolivia, también en estos días seguirán cocinándose a fuego lento -pero no exentas de polémicas, chicanas y discusiones- las negociaciones en torno al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsada por los Estados Unidos.
Y en ese contexto, mientras Argentina y Brasil caminan por el delgado desfiladero que implica tratar de sacar algún rédito y mantener una posición firme o bien dejar que todo fracase, aquí se prepara para la tercera semana de este mes una nueva movida de los opositores más feroces a la iniciativa: una consulta popular abierta a toda la comunidad y auspiciada por organizaciones sociales, políticas, sindicales y hasta religiosas, con el objetivo de rechazar la propuesta de adhesión al ALCA.
Pero antes de eso, entre el martes y el jueves de la semana próxima, estarán en la Argentina los reyes Juan Carlos y Sofía, previo a su visita a Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), donde también, como es tradición, participarán de la Cumbre Iberoamericana.
Más allá del tema que ocupa hoy en día a buena parte de la sociedad europea y al 90 por ciento de los españoles -el compromiso del hijo de los reyes y heredero del trono, el príncipe Felipe, con la periodista Leticia Ortiz- en los contactos que mantendrán la semana próxima Kirchner y el rey Juan Carlos no faltará, sin dudas, la polémica en torno a las tarifas de los servicios públicos, teniendo en cuenta las inversiones españolas en esos sectores.
Y tampoco estará ausente la cuestión que hoy por hoy ocupa a buena parte del equipo económico: la reestructuración de la deuda privada actualmente en default -con tenedores de bonos repartidos por distintas partes del mundo- y el cumplimiento del acuerdo al que arribaron el Gobierno y el FMI, en el cual el G7 (el grupo países más industrializados del mundo) jugó un rol importante.
Previo al paso de los reyes, esta semana estuvo también en la Argentina -y se reunió con Kirchner en la Casa Rosada- el candidato a presidente por el Partido Socialista Español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien le disputará en marzo del año próximo la jefatura del Gobierno a Mariano Rajoy, postulante del oficialista Partido Popular y ¨delfín¨ del actual mandatario, José María Aznar.
Entre las dos opciones, el jefe de Estado argentino ve con más simpatía a Zapatero, quien durante su paso por Buenos Aires se encargó de señalar que en caso de llegar a la Presidencia, América latina será una de sus prioridades (las otras dos serán Europa y el Mediterráneo) en materia de política exterior, y además marcó el mismo rumbo que el santacruceño a la hora de hablar de las privatizadas: ¨Las empresas españolas han venido a invertir, pero tienen que cumplir las reglas¨, aseguró.
Después de que compartan un viaje a la provincia de Santa Cruz, Kirchner y los reyes se verán nuevamente en Bolivia, entre el viernes 14 y el sábado 15, oportunidad en la cual estarán junto a otros 21 jefes de Estado anotados para participar de la Cumbre Iberoamericana: entre ellos, además de los presidentes de los países del Mercosur, también estará José María Aznar, quien a pesar de la cercanía no pasará por Argentina, aunque sí por Chile.
En esa Cumbre no podrá soslayarse el tema del ALCA, que tendrá otro capítulo importante a mediados de este mes, cuando se realice un encuentro de ministros de los países candidatos a formar parte del área de libre comercio: justamente la carrera contra reloj de argentinos y brasileños -los dos socios de mayor peso dentro del Mercosur- apunta a llegar a esa reunión con algunos consensos mínimos en las conversaciones con Estados Unidos.
¿Por qué se hace tan difícil por el momento acercar posiciones?
Básicamente porque la administración norteamericana plantea que en el marco del ALCA se aplique un sistema de protección a las inversiones en otros países y que haya una fuerte apertura en el sector servicios, pero no quiere ni escuchar hablar de reducir o eliminar los millonarios subsidios para determinadas áreas, como el agro o el acero, los cuales perjudican a las economías del sur.
Cumpliendo con lo que se había propuesto en una asamblea nacional realizada en abril pasado, decenas de organizaciones sociales, políticas, estudiantiles y diversos credos religiosos motorizan una ¨Jornada de Consulta Popular sobre el ALCA, la deuda y la militarización¨, que se realizará entre el 20 y el 26 de este mes en todo el país y que tendrá un primer capítulo en un grupo de universidades nacionales a partir del lunes próximo.
¨La incorporación de Argentina al ALCA profundizará la entrega del país a manos cada vez más concentradas y ajenas y someterá la soberanía de la Nación a los intereses de las empresas trasnacionales. El ALCA significará además mayor endeudamiento externo, más condicionamientos del FMI y del Banco Mundial e incluso la introducción de tropas militares de Estados Unidos¨, afirmaron los impulsores de esta consulta, al fundamentar la jugada.
Entre las adhesiones que consiguieron, se cuentan las que hicieron los equipos de Pastoral Social de buena parte de las diócesis de la Patagonia (Bahía Blanca, el Alto Valle del Río Negro, Neuquén, Viedma y San Carlos de Bariloche) junto a Santiago del Estero.
Pero los obispos de esas diócesis dieron un paso más: adelantaron que propondrán en la Asamblea Plenaria que realizará la semana próxima el Episcopado que el cuerpo en su conjunto adhiera a la consulta. Una jugada de alto vuelo que apunta a imitar a otros Episcopados (como el brasileño) y que recoge también críticas de distintos sectores de la Iglesia a una propuesta que antes de nacer ya enfrenta enormes dificultades.



