La continuidad de búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia en la zona ha tenido (tiene) otra instancia de concreción, habida cuenta del inicio de juicio oral por secuestros y desapariciones de mujeres embarazadas y la apropiación de menores nacidos en cautiverio en Campo de Mayo, que se llevan a cabo en el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín. Asimismo resulta destacable el empeño y compromiso que aportaron familiares; la Comisión por la Memoria , la Verdad y la Justicia de Zona Norte, tanto como autoridades judiciales y representantes por las querellas, Dres. Pablo Llanto, Adriana Taboada y otros, para lograr que se iniciara el juicio (el séptimo) por la Megacausa Campo de Mayo, en un espacio que se adecuara por sus dimensiones para alojar a quienes participen de un juicio de tal envergadura; en el mismo sentido, se inscriben las gestiones que se realizan para lograr que las causas vinculadas a la zona Campana/Zárate/Escobar, puedan realizarse en el pago chico.
Pero si otra significación reviste lo acontecido, es el trabajo continuado para lograr se llegue a juicio oral por los hechos ocurridos por el funcionamiento del circuito represivo que operaba en la zona, integrado por los CCD de Campana, Zárate y Escobar, en los que la nefasta "Área Conjunta 400", fuera el emblema de la represión tanto para la denominada "Noche de los Tubos" –en la que fueran secuestrados y desaparecidos Raúl Aroldo Moreno, Armando Culzoni, Alberto Bedia y Manuel Martínez, trabajadores de "la Dalmine", en septiembre del ’76-, como para la militancia en general, violentada por las prácticas represivas a las que estaba expuesta la sociedad toda durante la dictadura cívico-militar. Temática puntual que se viera expresada en la solicitada que publicaran integrantes de diversos espacio socio-políticos-culturales, participantes de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Zona Norte, en distintos medios zonales y nacionales el domingo 02/09 –día de la Industria-, que exponen y reiteran a la ciudadanía sobre el oculto silencio tanto empresario, gremial o político, que durante años prevaleciera en la consideración de un pensamiento hegemónico, tácita y/o explícitamente avalado por variopintas "figuras" del quehacer comunitario, relacionadas o vinculadas a "elencos estables" de la política local que impregnaron –con sus silencios y negaciones-, un "sentido común" que no admitía críticas a lo actuado por empresas, sectores gremiales y político-sociales en Campana, para evitar que la historia reciente no se tiñera de claros días de justicia.
Así, en el sinuoso camino para esclarecer y demostrar lo actuado por el Terrorismo de Estado en la zona, los testimonios de las querellas iniciadas ratifican investigaciones llevadas a cabo con anterioridad, de las cuales algunas de ellas fueran confirmadas por los declarantes en sus testimonios. Una de ellas –según fuentes consultadas-, es la que tuviera repercusión hace unos meses, y que fuera dada por Francisco Bugatto –ex intendente de Zárate y militante peronista de toda la vida-, el que habría manifestado en su declaración testimonial, lo que explicitara en su momento: su secuestro, torturas y paso por los CCD del Arsenal y el buque "Murature"(Zárate), Tiro Federal y "piletas Dalmine" (Campana), de los cuales el último, alude sin duda al ex "Club Dalmine" y su espacio de piletas –en la sede de calles Chiclana y Güemes-, por las que pasara el dirigente zarateño, previo a que recibiera una brutal paliza por resistirse a la autoridad, que determinara fuera enviado al Hospital "San José", donde lo atendieran por las lesiones recibidas –golpe en la cabeza de un culatazo, costillas rotas-; allí fue atendido por una enfermera que lo atendió –y se reconoció como peronista-, luego de que estuviera a punto de no ser ingresado al centro de salud, debido a que el director del mismo evaluara el estado calamitoso en que debía ingresar el lesionado; breve descripción con posibles errores que en algún momento se podrán confrontar, pero que exponen parte del entramado represivo para con los detenidos, y que da pie para preguntarse cómo es posible que trabajadores de la salud en esos años, en actividad aún o ya jubilados, no recuerden sólo lo ocurrido con Bugatto, sino con indeterminados casos que podrían haber ingresado en el hospital por lesiones que excedían toda norma para la asistencia hospitalaria…¿cómo…?
Esta historia no sólo continuará, se sigue escribiendo.
Amanece ("que no es poco"), y las jornadas por venir no lograrán seguir ocultando el silencio.
Comisión Zona Norte - San Martín



