Italpast, está presente en la muestra de lo más destacado y sofisticado de la cocina argentina. Participan grandes cocineros que ofrecen lo que hacen. Además, hay clases de cocina y se pueden comprar delicatesen.
En un puesto, Germán Martitegui ofrece churrascos de búfalo o prensado de conejo. En otro, Narda Lepes convida pinchos de hongos, tomate y aceite de oliva. Hace un rato, ella misma enseñó a preparar cachetes de cerdo con mostaza de membrillo. Y ahora Osvaldo Gross y Darío Gualtieri están dando una clase de cocina con productos locales. Mientras, decenas de personas recorren los puestos de pequeños productores, que venden desde arándanos hasta carne de conejo.
Así es Masticar Buenos Aires, la primera feria de grandes cocineros, que empezó el viernes y seguirá hasta hoy, a partir de las 12, en El Dorrego (Zapiola 50). La inauguró la vicejefa María Eugenia Vidal. Allí los mejores chefs ofrecen menúes por un precio promedio de $ 30. También hay clases de cocina a toda hora.
Entre los chef presentes hay un representante de Campana, Pedro Picciau, quien además de formar parte de la organización, también está presente con un puesto de Italpast, donde se ofrece penne rigate al pomodoro fresco y la tradicional lasaña.
"Comer rico hace bien", es el eslogan de la feria, organizada por la Asociación de Cocineros y Empresarios Ligados a la Gastronomía Argentina (Acelga), junto al Gobierno porteño. Y se descubren delicias insólitas. Como los huevos apanados de Matías Kyriasis, de Paraje Arévalo, cremosos por dentro y levemente crocantes por fuera. Son toda una experiencia gourmet por $ 20. "Los cocino a baño maría a 62º, los apano en Panko y los frío", cuenta, y explica que la idea de la feria es "promover la buena gastronomía, la comida saludable y los productos locales".
Los productos son la otra estrella de la feria. En el stand de Porto, de dos terrones de tierra surgen hongos. Los mismos que cultivan en Escobar y que ofrecen en bandejas a $ 10. Hay portobellos y París. En otro puesto, pequeños productores de Humahuaca venden doce variedades de papas. "Esta se llama azul -muestra Javier Rodríguez, de la cooperativa Cauqueva-. Su carne es amarillenta y arenosa. Y esta otra es la Tuni, con mucho almidón, se cocina enseguida. Queda como un bomboncito de puré". Encontrar estas papas en Buenos Aires es raro. "Como no te conocen, es difícil vender. Por eso también cuesta estar con tus productos en los puntos de venta", resume el productor.
En el puesto de Gastronomía Argentina Joven (Gajo), por $ 30 ofrecen langostinos salteados, panceta, hongos, verdeo, limón curado y ciboulette. O papa rellena de cordero y polenta crocante con cebolla morada, verdeo y crema ácida. El chef Antonio Soriano sostiene: "La idea es acercar al público al pequeño productor y a los productos frescos y de estación. Además, mostrar lo que es la cocina argentina hoy, y lograr que la gente le dé importancia al hecho cultural que representa la gastronomía".
La feria permite degustar platos exquisitos a precios muy accesibles. Imperdibles, el prensado de conejo de Tegui ($ 20), el cebiche de Sucre ($ 35), las ostras de Crizia (dos por $ 20), el huevo apando con verdes y rúcula de Paraje Arévalo ($ 20) y el kobe de La Cabrera ($ 30). Todos los platos se cocinan en el momento, a la vista del público, y se sirven en platos descartables que luego deben ser desechados en los contenedores diferenciados que hay en la feria.
Italpast esta presente en la feria más importante de la gastronomía del país.



